Editorial: Falta mucho para celebrar | Vistazo

Editorial: Falta mucho para celebrar

Patricia Estupiñán Domingo, 08 de Marzo de 2020 - 15:35
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Uno de las fechas de mayor celebración  en Ecuador es el Día de la Madre. Paradójicamente, los regalos que se compran en ese día son aquellos que encadenan a las madres al trabajo doméstico: lavadoras, refrigeradoras y cocinas. Un reflejo de nuestra cultura, donde todavía la mujer sigue siendo la responsable del hogar: una tarea doble, en caso  de que también deba trabajar para apoyar con el presupuesto familiar, lo que conduce a la reflexión: ¿Sirven para algo los días especiales?
 
Desde 1975, Naciones Unidas estableció como el día de los derechos de la mujer el 8 de marzo. Estos derechos incluyen a vivir libre de la violencia,  no ser esclavas ni ser discriminadas,  educarse, votar y obtener igual paga por igual trabajo que un hombre.  En Ecuador, en la práctica muchos derechos están en papel.  En el país la violencia contra la mujer es ubicua y no se disuade a pesar de las penas.  El femicidio conlleva una sanción de 22 a 26 años de cárcel, pero en 2019, se  registró un femicidio cada 35 horas.  Otro delito grave: las violaciones sexuales, a menudo son grupales y con saña indescriptible. Ocho individuos secuestraron en un sector turístico a una cantante, drogándola y destruyendo su aparato reproductivo, por ejemplo, a comienzos de este año. Y las víctimas, tienden a ser revictimizadas por la indolencia de los operadores públicos –la policía y la justicia- por lo cual muchas prefieren no presentar cargos o desisten de sus acusaciones por lo tortuoso del proceso.
 
 
Si bien la población femenina es mayor que la masculina, hay 2% más de mujeres analfabetas que de hombres y  aunque es mayor la matrícula femenina, en todos los niveles,  más de mujeres dejan, entre otros factores por menos recursos económicos o embarazos prematuros. Según un estudio de Susana Morán publicado en el portal PlanV entre 2009 y 2016, 7.448 niñas menores de 14 años quedaron embarazadas, la mayoría luego de una violación. Ecuador tiene el espantoso segundo lugar en la región en el número de embarazos adolescentes, lo que comprueba que el acceso a la salud reproductiva es un mito.
 
Tampoco las estadísticas laborales son buenas al comparar ingresos entre hombres y mujeres. De acuerdo al Consejo Nacional de Igualdad y Desarrollo en Ecuador la brecha salarial en el país fue del 20 % en el 2017 y el objetivo gubernamental es reducirla al 18,4 % en 2021. 
 
Los derechos que atañen a la igualdad política, tampoco se han logrado. En papel, se exige paridad en las listas para ocupar cargos de elección popular. Apenas 53 de 137 asambleístas son mujeres. Y en los gobiernos seccionales la situación es más grave: solo 7% alcaldesas. Muchas veces, mujeres que son autoridades en pequeños cantones se ven forzadas a ceder a sus parejas el cargo.  
 
¿Entonces hay razón para celebrar? No, la hay. No obstante, si hay conciencia en las propias mujeres para seguir luchando por los objetivos propuestos por Naciones Unidas para un desarrollo sustentable: eliminar la violencia de género, acceso a la salud reproductiva y sexual, acceso a la educación, ampliar las oportunidades económicas e igualdad de remuneración y reducir la carga de trabajo no pagado. Después de todo, no se puede progresar, si más de la mitad de un país está en condiciones de desigualdad.
 
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