Cuando la política funciona: el modelo exitoso de Tungurahua | Vistazo

Cuando la política funciona: el modelo exitoso de Tungurahua

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Cuando la política funciona: el modelo exitoso de Tungurahua

Alejandro Pérez / [email protected] Miércoles, 15 de Mayo de 2019 - 13:07
En la década de 1970, el servicio de energía eléctrica empezaba a llegar a las comunidades rurales de Tungurahua. Los indígenas debían aportar un árbol de eucalipto que funcionaría como poste y 500 sucres (unos 20 dólares al cambio de la época). 
 
En ese tiempo, las vías eran de tierra. Para los campesinos era difícil sacar sus productos. Ahora, tiene la mayor cobertura de carreteras asfaltadas y los postes ya no son de eucalipto. Tungurahua se convirtió en la quinta provincia más productiva del país, transformándose en un eje de comercialización e industrialización, sobre todo en calzado y alimentos. 
 
“Me impresionó ver cómo una docena de personas organizadas cargaban el árbol. Me di cuenta que las cosas funcionan cuando la gente participa”, recuerda Fernando Naranjo, quien trabajó 30 años en la empresa eléctrica. 
 
En el 2000, Naranjo asumió la Prefectura y ahora se retira dejando un modelo “exitoso” de gestión provincial, según lo reconoce la Fundación Esquel en un informe que reseña y analiza la administración de los últimos 19 años. 
 
La mayoría de candidatos en la reciente campaña coincidieron en dar continuidad al modelo. ¿Qué tiene de bueno? ¿Hay diferencia con los caciques locales que hablan de modelos exitosos? 
 
El documento de Esquel abunda en detalles de cómo funciona la organización a través de tres parlamentos: Gente, Agua y Trabajo. De éstos salen las propuestas de los ciudadanos que se exponen en grandes asambleas provinciales. Pero hay otros aspectos que ayudan a entender este modelo de gestión. 
 
Una de las primeras propuestas de Naranjo fue nunca colocar su nombre en los rótulos de las obras. Lo cumplió. Tampoco se convirtió en un político de ofertas y tarima. “Tal es así que en las encuestas que corrimos para la campaña de 2014, en la que se reeligió, la gente decía que no votaría por Fernando Naranjo sino por el Prefecto”, dice Juan Francisco Mora, jefe de Comunicación de la Prefectura.
 
La vieja política 
Cuando Naranjo empezó a recorrer el territorio la gente le pidió coliseos y canchas. Él quedó asombrado y pidió debatir las necesidades. Después de eso, las principales preocupaciones fueron agua de riego, servicios básicos, carreteras para sacar los productos. ¿Qué el cambio? Ellos respondieron: “Es que canchas y coliseos es lo que estaban dando”. 
 
Naranjo entendió que los políticos eran como mesías que regalaban obras y así erigían el culto a su personalidad. “Nada más errado. La plata no es nuestra; somos mediadores o facilitadores para ejecutar los presupuestos en lo que la gente necesita. Hay que hacer que ellos definan sus propuestas". 
 
 EL PARLAMENTO AGUA  logró que los campesinos produzcan más en menos extensiones de tierra y que se cuide el páramo
 
Ángel Punina, agricultor de la comunidad de Yatzaputzan, recuerda que el agua era mal aprovechada y existía una fuerte presión en los páramos por el cultivo y la ganadería. El revestimiento con cemento de los canales de agua y la tecnificación del riego, permitieron producir más en menores extensiones. La ciudad de Ambato, por su parte, dejó atrás los tiempos de sequía. Es uno de los logros del Parlamento Agua. 
 
El Parlamento Trabajo también expone sus resultados: ser la provincia que fabrica el 80 por ciento del calzado ecuatoriano, dice Lilia Villavicencio, miembro de la organización. 
 
El informe de Esquel destaca que gran parte a los liderazgos tradicionales no fueron suprimidos, sino agregados y escuchados en la Junta de Gobierno Provincial. Allí, un líder campesino tiene el mismo derecho de presidirla, tanto como un alcalde o prefecto. 
 
Asimismo, antes de 2000 existía una marcada disputa entre autoridades. Donde estaba el Prefecto no entraba el Alcalde de Ambato o de los otros cantones. Nada fuera de lo común en la política ecuatoriana. Ahora todos llegan a consensos. Incluso, mientras en otras provincias las organizaciones indígenas están separadas, en Tungurahua confluyen en la Unidad de Movimientos Indígenas y Campesino de Tungurahua (UMICT). 
 
Naranjo, además, tuvo la suerte de dirigir la Prefectura al mismo tiempo que su amigo de infancia Fernando Callejas llegaba a la Alcaldía de Ambato en 2000. Eso marcó un giro radical en el entendimiento y trabajo conjunto. 
 
Todos los demás alcaldes de los otros ocho cantones y los líderes de las 44 juntas parroquiales, de una variedad de colores ideológicos, se adhirieron a esa forma de hacer política.
 
 FERNANDO NARANJO, a punto dejar la Prefectura de Tungurahua, espera que su modelo continúe.
 
Entre liderazgo y caudillismo 
“Sí, el modelo depende en buena medida del liderazgo que existe en la Prefectura”, reconoce Patricio Crespo, de la Fundación Esquel, quien participó en el informe sobre el Nuevo Modelo de Gestión de Tungurahua. Pero, ¿en qué se diferencia, por ejemplo, del “modelo exitoso de Guayaquil”, de Jaime Nebot, quien también lleva en el mando 19 años? 
 
A criterio de Crespo, el modelo de Tungurahua es provincial, lo que implica mayor coordinación con otras autoridades estatales y movimientos indígenas, mientras Nebot tiene un modelo cantonal. 
 
Otra diferencia estaría en el modo de hacer política: Nebot es una especie de caudillo que incluso es la figura de su movimiento político y tiene una sucesora. Naranjo tiene un perfil más bajo, incluso no se le reconoce por el partido al que representa (una coalición de partidos de izquierda), no le interesó dejar un sucesor ni que su nombre sea reconocido. 
 
“No puedo evaluar el éxito de Guayaquil pero hay diferencias marcadas que colocan a Tungurahua como un ejemplo efectivo de transformación democrática”, apunta Crespo.