Correa: un análisis desde sus reacciones y frases | Vistazo

Correa: un análisis desde sus reacciones y frases

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Correa: un análisis desde sus reacciones y frases

María Belén Arroyo | [email protected] Lunes, 23 de Enero de 2017 - 15:32
El líder carismático no se siente atado a reglas y personaliza al Estado, escribe el académico Carlos de la Torre. Correa reaccionó con virulencia más de una vez para defender la “majestad del poder” que él cree encarnar. “Embajador de la partidocracia”, “Recadero  de  los  poderes  locales”, “Agoreros  del  desastre” son  algunos  de  los  adjetivos  que  ha  usado  el  presidente  Rafael Correa en más de medio millar de enlaces ciudadanos, tras una década en el poder, para descalificar a sus contradictores.
 
Desde  el  inicio  de  su  mandato,  Correa  se  destacó  por  la  fogosidad  de  su  verbo  y  por  su  relativa  facilidad  para  perder  los  estribos  cuando  siente  cuestionada  la  esencia  de  la  que,  en  sus  palabras,  es  la  “majestad del poder” que él cree encarnar. “El  líder  carismático  no se  siente  atado  a  reglas  o  instituciones  y  personaliza  al  Estado”,  escribe  el  académico  Carlos  de  la  Torre  Espinosa  en “De  Velasco  a Correa, insurrecciones, populismos  y  elecciones  en  Ecuador, 1944-2013”. 
 
 
A  seis  meses  de  haber  asumido  el  mando,  a  mediados  de  2007,  un  ciudadano  (Mauricio  Javier  Ordóñez)  fue  detenido durante cinco días por presuntamente ofender al Primer Mandatario. Él fue una de las 10 personas amonestadas  en  los  dos  primeros  años  de mandato por supuestas faltas al honor de Correa. Entre ellos, Félix Salvatierra, albañil,  quien  tomaba  un  refresco  en  Babahoyo cuando miró que se acercaba el  Presidente.  Pensó  que  quería  saludarlo en persona... pero él le increpaba como  el  supuesto  autor  de  gritos  en  su  contra:  estuvo  14 horas detenido.
 
El 16 de agosto de 2008 un  exabrupto  presidencial  originó una gresca. En plena campaña  para  el  plebiscito  que  avalara  la  Constitución  de  Montecristi,  Correa  se  disponía  a  iniciar  el  Enlace Ciudadano  en  los  predios  de  la  Universidad Católica  de  Santiago  de  Guayaquil.  Antes  de  su  llegada,  un  grupo  de  estudiantes  repartía  hojas volantes  que  impulsaban  la  tesis  de  la  no  aprobación.  Correa  gritó:  “Dice  la  seguridad  que  hay  unos  50  estudiantes  ahí, con huevos y tomates, para tratar de ofenderme...  Yo  no  voy  a  dejar  ofender  la majestad presidencial. Así que, chicos, resuelvan  ustedes  mismos  el  problema.  Ustedes son 400 y ellos son 50”.
 
 
Dos  meses  más  tarde,  en  el  Centro  de Quito una mujer se acercó a la caravana presidencial y le pidió al Mandatario que “Ya empiece a trabajar”. El Presidente pidió que se detuviera a la “Pelucona”, resultó  ser  prima  de  Alberto  Acosta,  pocos meses atrás, aliado del gobierno. La  impredecible  reacción  presidencial  derivó  en  los  hechos  del  30  de  septiembre de 2010, jornada durante la cual –según  el  discurso  oficial–  se  sofocó  un  intento de golpe de Estado. Las secuelas judiciales todavía las enfrenta un nutrido grupo de uniformados
 
El Día del Trabajo, en 2015, un menor  de  edad,  de  entonces  17  años,  sintió  el  peso  de  la majestad del poder. Había  exhibido  los  pulgares  hacia abajo y mostrado su antebrazo  cruzado  por  el  brazo  contrario,  que  en  argot popular denota desprecio  al  “dar  yuca”.  Fue obligado a 20 horas de trabajo  comunitario;  insistió  en que Correa le increpó. En abril de 2016, cuando el país miraba con dolor los daños del terremoto ocurrido cuatro días antes, la reacción presidencial fue amenazante, cuando a los afectados les dijo que quien gritara iría detenido.
 
 
La  Fundación  Ethos  para  un  Gobierno  Responsable,  dirigida  entonces  por  Mauricio Rodas (actual alcalde de Quito), determinó  que en  2009  el  equivalente  a  un  tercio  de  enlaces  sabatinos  se  destinó  para  atacar  a  opositores  al  gobierno,  y  se  usaron 170 expresiones denigrantes.