Ecuador produce jabones y cremas con aroma a selva | Vistazo

Ecuador produce jabones y cremas con aroma a selva

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Ecuador produce jabones y cremas con aroma a selva

Darwin Borja / [email protected] Sábado, 27 de Junio de 2015 - 15:49

Aunque no hay una ceremonia relacionada con la ungurahua, las mujeres shuar y achuar tienen que cumplir con un rito previo a la extracción artesanal del aceite del fruto de esa palmera amazónica: realizar ayuno durante algunos días. Con eso, la calidad del líquido estará garantizada.

Para obtenerlo, ellas machacan los frutos, luego los hierven y al final lo filtran con una tela. ¿Qué hacen con ese aceite? En las comunidades lo utilizan como alimento y para el cuidado capilar.

Además del uso personal ahora elaboran champús, cremas, jabones y aceites para masajes, a través de la Fundación Chankuap, que reúne a 26 localidades de Morona Santiago pertenecientes a las nacionalidades indígenas shuar y achuar. Allí todas depositan el aceite esencial de la ungurahua y de otras especias como el ishpink (canela), cúrcuma, hierbaluisa y jengibre. En total son 130 pequeños productores de los sectores de TransKutucú y del valle del río Upano.

AL VUELO

El aceite de ungurahua no llega fácil a Macas, en donde se encuentra el centro de acopio y transformación de la fundación. A las comunidades de Yutsuntsa y Makusar solo hay una vía de acceso: la aérea. La asistencia técnica también llega en avioneta. Según Paúl Arévalo, coordinador de comercialización de la organización, el costo de un vuelo desde la capital de Morona Santiago alcanza los 900 dólares.


Las mujeres tienen que ayunar durante algunos días previo a la extracción
del aceite de la ungurahua. Con eso se garantiza la calidad del
líquido. Foto: cortesía Fundación Chankuap

Mientras que en las comunidades de Wasakentsa y Juyukamentsa se instalaron dos destiladores para extraer los aceites esenciales del ishpink, hierbaluisa y jengibre. Esos equipos de 50 kilos de capacidad fueron adaptados a la realidad de esos sectores que carecen de servicios básicos. Los recipientes con el líquido son transportados en avionetas y con eso redujeron los costos del transporte.

Lo contrario sucede con Sevilla Don Bosco, que está a cinco kilómetros de Macas y se llega en vehículo. Esa comunidad provee de las hojas de ishpink y de cítricos.

La materia prima también llega de otras poblaciones por vía fluvial hasta Puerto Morona y luego en camioneta hasta Macas. De esos lugares se obtienen las hojas y las raíces del jengibre y de la cúrcuma. En el centro de acopio se realiza la extracción del aceite esencial en equipos industriales.

ATERRIZANDO

La Fundación Chankuap, que significa "recursos para el futuro", nació en 1996. Esta ONG surgió de la experiencia de la Misión Salesiana de Wasakentsa, ubicada en territorio achuar. Una de sus primeras iniciativas fue el proyecto productivo de aceites esenciales y especias para las familias achuar y colono mestizas de Morona Santiago. Con el aporte del Fondo Ecuatoriano Canadiense para el Desarrollo, la fundación empezó en 2001 a producir aceites esenciales.

“En ese momento fue difícil comercializarlos debido al alto precio de los mismos, ya que su elaboración se realizó en Macas, previo a su movilización por avioneta”, señala Arévalo. A eso se sumó el precio bajo de los aceites sintéticos.


Las mujeres machacan los frutos, los hierven y al final lo filtran con
una tela para obtener el aceite esencial de la ungurahua, con el que
se hace champú. Foto: cortesía Fundación Chankuap

 

Luego, con apoyo del Voluntariado Internacional para el Desarrollo, una organización laica que apoya los proyectos salesianos, buscó otras alternativas para mantener la producción de los aceites. Los siguientes productos que se desarrollaron fueron los jabones líquidos. Las primeras pruebas de la línea Ikiam, palabra shuar que significa selva, se realizaron en 2002 y seis años después se registró la marca en el Instituto Ecuatoriano de Propiedad Intelectual (IEPI).

También contaron con la ayuda de universidades del exterior, las cuales realizaron los estudios físicos y químicos de los aceites esenciales de la ungurahua con los que determinaron la factibilidad de utilizarlos en las fórmulas para el cuidado capilar y de la piel.

SEMILLAS

Con el impulso de los productos Ikiam, la fundación ayudó a los pequeños productores a contar con ingresos económicos adicionales a la explotación de la madera y la crianza de ganado.


En Macas se encuentran cuatro laboratorios de la
fundación, los cuales pasaron una auditoría de la FDA
de EE.UU. Foto: cortesía Fundación Chankuap

 

Las comunidades achuar cumplen con planes para el manejo de los bosques. Además se impulsa iniciativas ecológicas enfocadas a cada una de las especies que se usan como materia prima o para la comercialización. Éstas se aplican para la guayusa, sangre de drago y ungurahua. Mientras que para el aprovechamiento de las hojas del ishpink cumplen con un plan de aprovechamiento forestal aprobado por el Ministerio del Ambiente.

“Nosotros hemos trabajado en la conservación de los productos de la huerta tradicional shuar y achuar con fines alimenticios, medicinales y rituales. Por ello se ha trabajado en la recuperación de semillas tradicionales”, afirma Arévalo.

Las capacitaciones que reciben los comuneros se enfocan en la producción agrícola orgánica. Por ejemplo, los productores usan ají como plaguicida. Con eso lograron la certificación orgánica de la BCS para los productos agrícolas y alimenticios y se encuentran tramitando una para las cremas.

AL MUNDO

En Macas se encuentran los cuatro laboratorios de producción de jabones sólidos y líquidos, aceites para masajes, champú, bodysplash pertenecientes a la Fundación Chankuap. Allí también se producen infusiones de guayusa y de guayusa con ishpink, a más de maní, cacao y achiote. En ese lugar trabajan dos miembros de la comunidad shuar.

Al momento están implementando un laboratorio permanente de control de calidad para sus productos y están tras la certificación de Buenas Prácticas de Manufactura. Uno de sus logros es el haber pasado la auditoría de la Food and Drug Administration (FDA). Eso les permitirá exportar a Estados Unidos.


Los 130 pequeños productores, entre ellos achuar, reciben capacitaciones
en sus comunidades. A algunas de ellas solo se puede acceder en
avioneta. Foto: cortesía Fundación Chankuap

Pero esa no será su primera experiencia mundial. Desde hace cuatro años exportan jabones sólidos artesanales de ishpink, jengibre y limón a Italia. A ese país han enviado en menor cantidad los aceites de masajes, los jabones líquidos y las cremas con sus marcas Ikiam y Chankuap. Ahora están interesados en ingresar con sus productos a países como Australia, Francia y Alemania.

En total, las ventas en 2014 superaron los 62 mil dólares, de ellas el 12 por ciento correspondió a las exportaciones. Lo demás se comercializó en las tiendas de comercio justo de Quito, Cuenca, Baños, Loja y Puyo.

“El consumidor al comprar un producto que contiene materias primas que provienen de las comunidades indígenas del cantón Taisha no solo está apoyando a las comunidades shuar y achuar, sino al cuidado de una de las zonas de mayor biodiversidad del mundo”, indica Paúl Arévalo.