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¿Por qué se caen los aviones de la FAE?

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¿Por qué se caen los aviones de la FAE?

Jueves, 26 de Marzo de 2015 - 09:29

Dieciséis miembros de la FAE han fallecido en una docena de accidentes aéreos –10 de ellos más graves– en los últimos ocho años. Si bien la mitad ha ocurrido con aviones que tienen varias décadas en servicio, las desgracias también han golpeado a las modernas flotas de aviones SuperTucano y helicópteros DHRUV.

 

El 10 de febrero último la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE) celebró 20 años de su página más gloriosa. Durante la guerra del Cenepa, dos aviones Kfir derribaron a sendos aviones peruanos que eran tecnológicamente superiores. En la ceremonia estuvo solo uno de los dos pilotos que consiguieron para el país esa hazaña. El otro, Carlos Uzcátegui murió en enero de 2002 en Salinas mientras sumaba horas de vuelo en una pequeña avioneta de origen colombiano. Ese fue el segundo accidente de los 16 que han ocurrido en lo que va del siglo XXI.

El último fue el 18 de marzo también en Salinas. Un viejo Beechcraft T-34, un avión en el que se han entrenado las últimas 38 promociones de la Escuela Superior Militar de Aviación Cosme Renella (ESMA), cayó a tierra cuando el pájaro de acero regresaba a su nido con dos oficiales. Ambos fallecieron. Pocos son los accidentes militares cuyas conclusiones se han hecho públicas. Pero cuando éstos se vuelven recurrentes, entonces despiertan el interés de una ciudadanía que pide explicaciones. En todo accidente por lo general la causa no es una sola, sino una cadena de circunstancias que finalmente inciden en una tragedia. El error de los pilotos o la falla en alguno de los sistemas de vuelo puede ser solo el detonante final.

LOS VIEJOS T-34

Ese mismo 10 de febrero, Día de la Aviación de Guerra del Ecuador, una flotilla de cuatro Beechcraft T-34C pasó en vuelo rasante sobre la Base Aérea de Taura. Uno de ellos era el FAE026 que un mes después terminó abruptamente su vida útil, acabando también con los sueños del capitán Sebastián Espinoza y del cadete Galo Rivera.

Estos aviones llegaron al Ecuador el 8 de diciembre de 1977 con la fama de ser los preferidos para el entrenamiento de los pilotos de la Marina de los Estados Unidos. Versiones anteriores de este modelo ya volaban en las escuelas militares de Colombia y Perú. Nuestros vecinos del norte recuerdan que los T-34 llegaron a Bogotá adquiridos por el gobierno del general Rojas Pinilla en 1955. Veintidós años después, el padrino en el Ecuador fue el también militar gobernante, general Luis Leoro Franco.

La experiencia de la FAE con este tipo de aviones ha sido satisfactoria. Es junto a los supersónicos Mirage, Kfir y Jaguar los que mejores índices de seguridad han presentado a lo largo de más de tres décadas de vuelo incesante. Con 24 unidades, ha sido también la flota más numerosa entre los diferentes equipos de vuelo. En 1982, las noticias que llegaban desde Las Malvinas, ayudaron a cuasi mitificar la aeronave entre nuestros aviadores.

Dos T-34 gracias a su maniobrabilidad y destreza en acrobacias habían evadido con éxito el ataque de dos poderosos aviones Sea Harriers británicos. Según estadísticas internacionales, seis T-34 de la FAE han sufrido accidentes, el penúltimo habría sido en 1990. Pero el paso del tiempo dejó secuelas y es por eso que en febrero de 2005 se firmó un contrato con la Dirección de Industrias de la Fuerza Aérea (DIAF) para reparación y modernización de 12 de estas aeronaves. Los trabajos se pactaron en 5,6 millones de dólares.

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