Narcolegislación | Vistazo

Narcolegislación

Opinión, Alfredo Pinoargote

Alfredo Pinoargote

Narcolegislación

Jueves, 26 de Septiembre de 2019 - 15:46
La Asamblea Nacional ha descubierto el agua tibia, pues las virtudes terapéuticas del cannabis, la sustancia ilícita más utilizada en el mundo según la ONU, son conocidas desde el tercer milenio antes de Cristo. Actualmente es una sustancia sicotrópica ilícita sujeta a fiscalización, por sus dañinos efectos en la salud humana. En consecuencia, su utilización para usos terapéuticos debe estar sometida a estrictos controles, que obviamente comienzan desde su siembra. Al igual que la hoja de coca o la amapola, que también poseen utilizaciones médicas, para aliviar el dolor o conciliar el sueño. Por eso en Bolivia y Perú existen pequeñas extensiones de sembríos de coca, autorizadas por la ONU, y en hospitales de Europa y EE.UU. se administran opioides a los pacientes, que cuentan con su respectivo registro sanitario.
 
Pero de allí a simplemente legalizar la siembra, producción y comercialización de marihuana hay la enorme distancia que separa al médico del narcotraficante. Pues sería lo mismo que despenalizar el peculado, el cohecho y el enriquecimiento ilícito para luchar contra la corrupción. Ya que al no haber delito no hay corrupción.
 
El problema que representa una legislación somnolienta que poco a poco empieza a bostezar y despierta para consolidarse, a través de aquello que los tragabolas llaman simplemente leyes mal redactadas, porque son unos ignorantones quienes las hacen, no es verdad. Los ignorantones redactan ambigua o contradictoriamente la Constitución, sus leyes o reglamentos, con deliberación para dejar hendijas o ranuras por donde después introducen nuevas linduras. Por ejemplo, aquella de que en la cédula de identidad diga hombre y mujer donde siempre ha dicho sexo masculino y femenino, puesto que así es más fácil que un juez constitucional salga del clóset con la interpretación del matrimonio homosexual porque la cédula dice hombre y mujer.
 
Del mismo modo, es más viable facilitar la expansión en el Ecuador de la droga ilícita más difundida en el mundo, con una redacción pobre del artículo del COIP que permite los usos terapéuticos de la marihuana. Especialmente si ya la realidad indica el desastre que ocurrió con la famosa tabla de porte de droga para consumo, pues las explicaciones no son justificaciones para lo que sucedió. Que antes de la tabla no había microtráfico y después de la tabla el microtráfico se ha apoderado de la juventud, las calles, las escuelas, la paz familiar y la seguridad ciudadana.
 
En esta cultura del narcotráfico ya hay caraduras iluminados que preconizan la legalización de las drogas ilícitas, igual que proponen la despenalización de la homosexualidad y del adulterio para eliminarlos. No se puede olvidar que el poder de Pablo Escobar llegó a legislación constituyente, cuando en la Constitución de Colombia hizo poner que no son extraditables los colombianos, que luego se replicó en la ecuatoriana.
 
El Presidente debe ejercer veto modificatorio sobre la narcorreforma.