Los españoles, con el corazón en vilo ante el referéndum catalán | Vistazo

Los españoles, con el corazón en vilo ante el referéndum catalán

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Los españoles, con el corazón en vilo ante el referéndum catalán

AFP Sábado, 30 de Septiembre de 2017 - 14:01
Tristeza, preocupación, desgarro... El referendo de autodeterminación de este domingo 1 de octubre en Cataluña despierta reacciones de todo tipo en el resto de España.
 
En vísperas de la consulta, prohibida por la justicia, podían verse numerosas banderas españolas en los balcones de varias ciudades, y en muchas regiones era visible el recelo, salvo en el País Vasco, la más autónoma de todas.
 
"El resto de España está preocupado con la cuestión desde el verano. Antes no la consideraban como una cuestión importante", destaca Lluis Orriols, politólogo en la Universidad Carlos III de Madrid.
 
Hoy día, y por miedo a que se materialice una secesión, "la mayoría de los españoles están en contra del referéndum", el 75%, según los sondeos.
 
Según él, el hecho de que "el gobierno regional (catalán) sea independentista provoca que desde España se perciba a los catalanes como afines con la secesión", cuando en realidad el 55% de ellos rechazan esta opción, añade citando sondeos.
 
La preocupación es especialmente fuerte en Aragón y la Comunidad Valenciana, dos regiones vecinas de Cataluña.
 
"En el caso de que Cataluña se independizase la principal víctima va a ser Aragón, porque tienen muchos lazos, es una frontera que no existe, no se sabe dónde empieza Aragón y dónde empieza Cataluña", apunta el periodista y novelista Sergio del Molino, residente en la capital aragonesa, Zaragoza.
 
"Hay regiones como Aragón que han sufrido secularmente el abandono por parte del Estado", por lo que sus coterráneos "no entienden cuáles son las reclamaciones catalanas", añade el autor de "La España vacía", un ensayo sobre el éxodo rural que vivió el interior del país en el siglo pasado.
 
Amador Peset, que cultiva olivos milenarios en Traiguera, en la Comunidad Valenciana, cuenta que el sentimiento predominante es el de "tristeza, porque somos vecinos".
 
"Mi hermano y mi abuela que viven en Barcelona piensan que es una locura (...) Compro mis botellas y mis etiquetas en Cataluña, sería muy difícil para exportar" el aceite de oliva, cuenta.