Bernie Sanders, socialista democrático | Vistazo

Bernie Sanders, socialista democrático

Patricia Estupiñán | pestupinan@vistazo.com Martes, 15 de Marzo de 2016 - 15:01
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El más viejo de los candidatos es quien más atrae a los jóvenes. ¿Puede llegar a la Casa Blanca y cambiar los esquemas?

Bernie Sanders tiene 74 años bien marcados: gruesos anteojos y entradas profundas que dejan al descubierto la mitad de su cabeza, donde solo pintan canas. Sin embargo, ningún candidato demócrata o republicano despierta tanto entusiasmo sobre todo en los más jóvenes. ¿Cuál es la razón de su popularidad? “Es honesto, auténtico, compasivo, inteligente, experimentado y no puede ser comprado por los súper ricos”, escribe Matt Dukes Jordan en el libro “Bernie Sanders an independent for President” (Bernie Sanders, un independiente para presidente).

Los resultados de las primeras primarias presidenciales revelan que tanto entre republicanos como demócratas hay cansancio con los políticos tradicionales y por esta razón una apertura para nuevas voces, aunque éstas sean tan estridentes como las del multimillonario Donald Trump, quien ha violado con sus comentarios todos los preceptos de la corrección política o distintas como las de Bernie Sanders, que sin vergüenza proclama la necesidad de un “socialismo” pero democrático, precisamente en la cuna del capitalismo.

SOCIALISTA

Indistintamente de los resultados en las elecciones primarias, la presencia de Sanders en el escenario nacional de la política “hará de él la mascota para políticas audaces inclinadas hacia la izquierda en el futuro cercano”, escribe la revista Newsweek en su edición sobre los personajes y eventos a tener en cuenta para 2016. Según Jonathan Tasini, autor del libro “The Essential Bernie Sanders and His Vision for America” (Lo esencial en Bernie Sanders y su visión para América), Sanders es un socialista democrático que en términos concretos busca que se expanda la seguridad social, aumente el salario mínimo, se fraccione a los megabancos, no exista tratados de comercio que sean malos para trabajadores estadounidenses, seguridad universal y universidad gratuita”. Su modelo de socialismo son los países escandinavos, Dinamarca y Suecia. Allí es muy fácil ser emprendedor e inclusive “convertirse en millonario”, pero nadie es pobre y todos tienen iguales oportunidades, porque el sistema impositivo de impuestos permite la cobertura de salud, educación y protección social gracias a que el 25 por ciento del PIB se invierte en programas sociales.


Donde va atrae multitudes. Los desencantados con los políticos tradicionales,
se emocionan con “su honestidad”. Su soporte financiero proviene de contribuciones
individuales de apenas 25 dólares y sus arcas están sólidas. Foto: Reuters

Según Sanders y con él coinciden algunos pensadores como Noam Chomsky, la clase media norteamericana está en declive desde hace 40 años. “Los ricos se vuelven más ricos y el resto más pobres… Necesitamos crear una cultura, como dijo el papa Francisco, que no sea solo basada en la adoración del dinero. No podemos aceptar que los millonarios compitan por el tamaño de sus yates, mientras hay muchos niños que pasan hambre y veteranos de guerra que duermen en las calles”. Añade que pese al esfuerzo y el trabajo, millones de personas tienen dos o tres empleos para sobrevivir. Los norteamericanos trabajan más que cualquiera de sus contrapartes en países desarrollados y su ingreso es “4.100 dólares menos que en 1999”.

Añade que no solo hay una riqueza masiva y una desigualdad económica, pero lo más grave es que existe una estructura de poder para proteger a los súper ricos y que únicamente un hombre que está fuera del sistema puede arreglarlo y ese hombre es él.

LA HISTORIA

En realidad, Bernie Sanders ha sido un hombre anti estatu quo toda su vida. Es el segundo hijo de dos inmigrantes judíos, nació en Brooklyn, Nueva York. Su padre huyó de los campos de concentración en Polonia y su abuelo materno había migrado de Rusia. Él y su hermano crecieron con muchas carencias, pero también en un ambiente que estimulaba la cultura y el deporte. Su hermano fue un basquetbolista y él desde pequeño, un libre pensador. “Me consideraban imaginativo: yo no estaba ansioso de hacer las cosas porque los demás las hacían”.

Inició su etapa universitaria en Brooklyn y después continuó en la Universidad de Chicago. Para ayudarse en sus estudios trabajó en un hospital psiquiátrico y pensó entonces que se dedicaría a la medicina de la mente. La gran biblioteca de la Universidad de Chicago le cambió la perspectiva. Después de leer a los principales filósofos políticos optó por las Ciencias Políticas y fue un activista del movimiento por los derechos civiles, liderado por Martin Luther King.

Al graduarse regresó a Brooklyn y se casó con su novia de la escuela secundaria. Se trasladaron a Vermont, un estado al norte de Nueva York, que en los años 60 atraía a gente no convencional. Compraron una propiedad para agricultura y vivieron en una modesta cabaña, sin electricidad, lo que al final terminó con el matrimonio.


Sanders y Clinton en un debate del
Partido Demócrata. Foto: Reuters

Desde ahí, la vida de Sanders se resume en varios trabajos, entre los cuales, estuvo escribir artículos de manera freelance sobre sus ideas, elaborar documentales educacionales, entre otros y el activismo social. Vivió un largo período en los años 70 en un kibutz en Israel. Siempre buscando una vida simple y libre.

Volvió a Vermont donde intentó varias veces lograr un puesto político, sin éxito, corriendo como independiente. En 1981 ganó la Alcaldía de Burlington, la ciudad más grande del Estado. Fue reelegido por tres períodos. Como Alcalde conoció a su actual esposa, Jane O’Meara, una mujer católica y catedrática universitaria. Se convirtió también en notoriedad para la prensa, que buscaba conocerlo por ser un socialista democrático, que exhibió apertura a los consensos, aumentó los salarios de los empleados municipales, pero a la vez, hizo de Burlington una de las ciudades con mejor calidad de vida en la Costa Este.

Después de la Alcaldía buscó ser diputado, pero sin éxito en su primer intento. En 1990 obtuvo el puesto por el mayor distrito electoral de Vermont, habiéndose afiliado al partido Demócrata. Por 16 años estuvo en la Cámara Baja y en 2006 fue elegido senador. En el Congreso se ha caracterizado por su postura independiente. No apoyó la guerra en Irak, tampoco la baja de impuestos para los estratos más ricos propuesta por George Bush, ni el rescate económico de los grandes bancos en 2009. En definitiva, su hoja de vida como congresista demuestra que ha sido fiel a su pensamiento. Ahí radica su encanto para los votantes: en la honestidad y lealtad a sus propuestas.