Volar aún da miedo | Vistazo

Volar aún da miedo

Cecilio Moreno Mendoza | cmoreno@vistazo.com Lunes, 31 de Diciembre de 2018 - 13:43
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Según los registros patrocinados por la Flight Safety Foundation, en 43 accidentes aéreos registrados en el mundo en 2018, fallecieron 963 personas. Pero también hubo otros 153 percances con felicidad donde hubo daños en las aeronaves, pero “no pasó del susto”.

En lo que tiene que ver con la aviación mayor, la comercial de carga y pasajeros, se han contabilizado 15 accidentes y 556 fatalidades. La cifra de desastres es coincidente con el promedio de los últimos cinco años.

En el Ecuador se conocieron solo dos percances con avionetas. Uno en el golfo de Guayaquil donde los dos tripulantes, de nacionalidad mexicana, salieron ilesos, pero fueron detenidos tras vinculárselos al narcotráfico. Y otro, un aterrizaje de emergencia en una paya del río Palora en Morona Santiago. El piloto, que resultó ileso, viajaba solo.

No corrieron la misma suerte la novel gobernadora de Puebla y su esposo, senador ante el parlamento mexicano. Horas antes de la Nochebuena abordaron un helicóptero para dirigirse a Ciudad de México. Diez minutos después del despegue el aparato de fabricación europea se desplomó matando a los cinco de a bordo. La gobernadora tenía diez días en el cargo, perteneció a un partido opositor al gobierno y su elección había sido impugnada.

Grandes accidentes comerciales

Dos accidentes comerciales causaron mucha conmoción en medios internacionales. Ambos acumulan el 54 por ciento de las muertes ocurridas en aviones comerciales en 2018.

El 29 de octubre un Boeing 737-Max, que llevaba apenas tres meses volando, se precipitó al mar en los primeros minutos del vuelo. La aerolínea Lion Air había renovado su flota con lo más moderno de la aviación mundial y este avión construido con fibra de carbono y altamente automatizado era un ejemplo. Años atrás esa misma aerolínea indonesa había estado prohibida de surcar cielos europeos por su alto índice de inseguridad. La investigación está en curso, aunque preliminarmente se apunta a impericia de los pilotos a la hora de enfrentar una alerta emitida por las computadoras. Murieron 189 personas.

En mayo, en Cuba, se accidentó también un Boeing 737. Este ya tenía 39 año volando y estaba operado por una aerolínea mexicana en convenio con Cubana de Aviación. Despegando de La Habana con 113 personas a bordo, giró bruscamente hasta perder sustentación y estrellarse en un campo en las afueras del aeropuerto José Martí. Aunque en principio se encontró a cuatro personas con vida, solo una pudo sobrevivir.

El tercer mayor accidente ocurrió en Rusia. Los pilotos de un Antonov 148 perdieron el control del aparto en medio de una nevada. Durante la investigación se comprobó que el piloto automático recibía lecturas erróneas de lo sensores de velocidad. El avión impactó a 800 kilómetros por hora en un campo cubierto por nieve. Nadie sobrevivió.

Accidentes militares

El peor de todos los accidentes aéreos de 2018 ocurrió en las afueras de la capital de Argelia con un avión de la Fuerza Aérea de ese país magrebí. El 11 de abril, un Ilyushin de fabricación rusa cayó a tierra instantes después del despegue. A bordo iban 257 personas que fallecieron en su totalidad. Muchos de los militares iban acompañados de familiares, así como 30 civiles que provenían de una de las repúblicas árabes. Poco se conoce de las investigaciones, sobre todo porque Argelia está gobernada desde 1999 por un régimen autoritario encabezado por Abdelaziz Buteflika, un ya octogenario mandatario que, sin embargo, intentará reelegirse en 2019.

Las fuerzas Aéreas de Rusia, Etiopía, China y Estados Unidos también se vistieron de luto tras sendos accidentes donde dejaron de existir 93 de sus militares.

Tragedias y sustos cercanos

En Sudamérica, los mayores percances ocurrieron en Colombia e involucraron a sus fuerzas de seguridad. El 4 de agosto un helicóptero policial Black Hawk se estrelló a 180 kilómetros por hora contra una ladera provocando la muerte de los 16 ocupantes. Los uniformados seguían la pista de una banda criminal en Antioquia. En mayo, una avioneta de la Policía antinarcóticos estaba en un entrenamiento nocturno cuando se estrelló cerca al aeropuerto de Ibagué. Fallecieron cuatro agentes del orden. En octubre cuatro militares fallecieron a bordo de un helicóptero en el Cauca.

Y de los sustos no se salvó ni el presidente Lenin Moreno. Mientras retornaba de Chile, en marzo, tras la posesión de Sebastián Piñera, el Falcon 7X debió efectuar un aterrizaje no programado en Antofagasta. Un problema con la presión en uno de los neumáticos originó el inconveniente.

Peor la pasaron los pasajeros de un avión de Peruvian que llegaban a La Paz, Bolivia. Al momento de tocar pista colapsó el tren de aterrizaje del Boeing. Esto sucedió a finales de noviembre y las causas están aún en investigación. El avión aterrizó sobre su fuselaje y derrapó hasta que se detuvo al final de la pista. Ninguno de los pasajeros ni tripulantes sufrió contusiones.

El mejor año fue 2017 cuando hubo solo 10 accidentes de aerolíneas comerciales con 44 fallecidos. A pesar de accidentes y sustos, en las estadísticas generales, volar sigue siendo y de largo, el más seguro de los medios de transporte.

 

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