Seguía pagando sus planillas de luz pese a estar muerta | Vistazo

Seguía pagando sus planillas de luz pese a estar muerta

Redacción Lunes, 28 de Octubre de 2019 - 11:54
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Isabel Rivera Hernández era la propietaria de un departamento en una localidad de Madrid. Era ya un recuerdo lejano para sus amigos, vecinos y familiares, que no la habían visto en muchísimos años.
 
No obstante, ella seguía pagando con normalidad las planillas de los servicios básicos, alícuotas varias y demás gastos que eran debitados de su cuenta de banco, donde mes a mes ingresaba el valor de su pensión jubilar.  Es por todo esto que la mujer llevaba muerta más de una década sin que nadie se hubiese dado cuenta.
 
Incluso se le acaba de informar la mesa en la que tendría que sufragar en las próximas elecciones generales del 10 de Noviembre en España.
 
La policía encontró el martes el cadáver momificado de Rivera en el interior de su casa. Los bomberos tuvieron que acceder por la terraza. El cuerpo se conservó en ese estado porque la mujer murió de muerte natural en el baño, donde se dieron las condiciones idóneas de humedad y ventilación que favorecieron su momificación, informa Diario El País.
 
Los médicos certificaron que la mujer podría llevar muerta entre 14 y 16 años. No llegó a cumplir los 80 años.
 
Isabel Rivera, nacida en 1926, vivía en este edificio desde 1965. Las últimas décadas de su vida convivió con un arquitecto, Juan Molina Muñoz, divorciado y con hijos. Según los vecinos, tuvieron algunos problemas y esto los aisló del resto de quienes habitaban en el edificio.
 
Luego de la muerte de su marido, ella se quedó sola. El poco contacto con su familia se fue difuminando hasta quedar extinguido. Tampoco hablaba con nadie en el edificio, salvo con una vecina con la que discutía por ruidos y olores. La última vez que dijeron haberla visto fue en septiembre de 2004.
 
La ejecutiva de su cuenta de banco se presentó un día en el edificio preguntando por Rivera. Le llamaba la atención que su clienta solo pagara facturas y no tuviera gastos corrientes, pero no logró contactarse con ella.
 
Una de sus cuñadas les dijo a algunos de los vecinos que estan intrigados por las circustancias -cada cierto tiempo tenían que vaciarle el buzón porque estaba lleno a reventar- que creía que Isabel Rivera estaba viva y que debía de vivir en una residencia.