Medios chinos podrían haber informado antes sobre la gravedad de la pandemia | Vistazo

Medios chinos podrían haber informado antes sobre la gravedad de la pandemia

Sebastian Melieres | [email protected] Miércoles, 25 de Marzo de 2020 - 18:56
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El medio español El País publicó un reportaje en el que señala que un informe de Reporteros Sin Fronteras responsabiliza a la censura china por la expansión del Coronavirus.
 
“Según Reporteros Sin Fronteras (RFS), China contribuyó a la expansión del SARS-CoV-2, el virus que ha infectado a cerca de 400.000 personas en todo el mundo”, hace referencia El País. “Sin el control y la censura impuestos por las autoridades de China, los medios chinos habrían informado a la ciudadanía mucho antes de la gravedad de la epidemia de coronavirus, salvando así miles de vidas y evitando, quizás, la actual pandemia”, agregan.
 
Reporteros Sin Fronteras analizó los acontecimientos ocurridos en los inicios de la epidemia y su nula repercusión en los medios de comunicación de China. El informe también indica que si las autoridades de China “no hubieran ocultado a los medios” de la existencia de un brote vinculado al mercado de Wuhan, las personas hubieran dejado de visitar el recinto mucho antes de su cierre ocurrido el 1 de enero.
 
China está ubicado en el puesto 177 —de un total de 180— en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa. RSF asegura que la censura a la prensa china complicó la crisis del coronavirus. También indican que hubo control en una plataforma de chat para suprimir palabras clave en un momento crucial. 
 
Aseguran que esto ocurrió el 31 de diciembre, cuando el país asiático informó a la OMS de esta nueva enfermedad. “Sin censura, la red social WeChat, que tiene mil millones de usuarios activos en China, podría haber permitido a los periodistas transmitir informes y consejos de precaución que contribuyesen a un mejor cumplimiento de las normas recomendadas por las autoridades sanitarias”, argumenta Reporteros Sin Fronteras.
 
“Si las autoridades chinas fueran transparentes, habrían comunicado inmediatamente la secuencia del genoma del coronavirus a los medios científicos, ahorrando a la comunidad internacional un tiempo precioso en su investigación para el desarrollo de una vacuna”, mencionan.
 
Una investigación publicada el pasado 13 de marzo por la Universidad de Southampton (Inglaterra) desvela que Pekín podría haber reducido en un 86% el número de contagios si hubiera impuesto dos semanas antes las medidas de confinamiento que adoptó el 22 de enero. Sin embargo, el primer caso documentado de una persona infectada por el nuevo coronavirus se remonta al 17 de noviembre, un hombre de 55 años de la ciudad de Wuhan, según el South China Morning Post, que alude a datos gubernamentales.
 
Pero aun cuando en ese momento los médicos solo hubieran podido certificar una “neumonía de origen desconocido”, un mes después, el 20 de diciembre, las autoridades ya sabían que al menos 60 pacientes en Wuhan sufrían una “neumonía desconocida similar al SARS” y que varios de ellos habían frecuentado el mercado de pescado de Wuhan.
 
“Si las autoridades no hubieran ocultado a los medios la existencia de un brote epidémico vinculado a un mercado muy popular, el público habría dejado de visitar este lugar mucho antes de su cierre oficial, el 1 de enero”, reflexiona RFS.
 
La falta de garantías del secreto profesional del periodista, según el cual los informadores tienen el derecho a no revelar quiénes son sus fuentes, provocó, según RFS, que algunos médicos que conocían la existencia del brote epidémico de neumonía no alertaran a los medios de comunicación para evitar exponerse a “sanciones severas”.
 
Es el caso del doctor Lu Xiaohong, jefe de gastroenterología del Hospital de la Ciudad de Wuhan Nº5, quien el 25 de diciembre ya tenía sospechas de que el virus se podía transmitir entre humanos ante los casos de personal médico infectado.
 
Si existiera libertad de prensa en China, “el doctor Lu Xiaohong habría asumido la responsabilidad de alertar a los medios”, advierte la ONG.
 
Sí asumió, en cambio, el riesgo que conlleva ese deber moral el director del departamento de emergencias del Hospital Central de Wuhan, Ai Fen, y un grupo de médicos, que lanzaron el 30 de diciembre una alerta sobre un “coronavirus similar al SARS”. Ocho de ellos, incluido el doctor Li Wenliagn, que murió contagiado por la Covid-19, fueron detenidos cuatro días más tarde por difundir “falsos rumores.
 
Ocurrió el 11 de enero, pero “el equipo del profesor Zhang Yongzhen, en el Centro Clínico de Salud Pública de Shanghái”, ya había logrado seis días antes, el 5 de enero, secuenciar el virus. 
 
Nadie puede saber que hubiera ocurrido si la comunidad internacional hubiese tenido antes acceso a los datos sobre el coronavirus pero está claro que solo cuando los ciudadanos son informados de los hechos por una prensa libre tienen más herramientas para protegerse y, a su vez, para exigir a las autoridades que tomen las medidas necesarias para proteger a la población.