El mundial, más allá del fútbol | Vistazo

El mundial, más allá del fútbol

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El mundial, más allá del fútbol

Patricia Estupiñán | [email protected] Lunes, 02 de Julio de 2018 - 11:06
La mejor y más económica manera de llegar a la Copa del Mundo para los latinoamericanos es desde Nueva York y tomar uno de los numerosos vuelos directos diarios de Aeroflot, la línea de bandera rusa, directos a Moscú.
 
Las colas para cualquiera de los vuelos son largas y coloridas: sombreros de paja gigantes que corresponde a los mexicanos, camisetas blanco y celeste con el escudo de la Afa, de los argentinos y los más numerosos son los que llevan distintivos verde amarillo del Brasil.
 
Los brasileños, en la mayoría de los casos, vienen con niños pequeños. Aunque llevan más de ocho horas de vuelo los niños son pacientes y bien educados. Todos con la esperanza de ver campeón a Brasil. Las camisetas menos numerosas son las amarillas, azules y rojas de los colombianos.
 
La llegada de las azafatas, unas muchachas rubias, vestidas de un rojo casi naranja despierta admiración. Los hombres hablan de lo bonitas que son, las mujeres, en cambio del lindo uniforme.
 
 
La terminal uno del John F Kennedy es siempre es agitada: concentra la salida y la llegada de todos los paises del mundo. Es una suerte de Torre de Babel moderna por los lenguajes que se escuchan y parece una sesión del pleno de Naciones Unidas por el vestuario. Pero en medio del ruido a ratos ensordecedor, pues ni si quiera se puede entender los anuncios de los alta voces, hay lenguajes universales. Antes de ingresar a los filtros de seguridad, un padre musulman que viste short y camiseta se despide de su hija, quien lo besa y abraza numerosas veces, mientras deja escapar varias lágrimas. La esposa, con su velo y vestido largo es menos expresiva.
 
En el mostrador de Aeroflot, Anna, una rusa de mediana edad pero muy paciente, trata de resolver los numerosos reclamos. Dos parejas uruguayas que realizan el viaje juntas a ver jugar al equipo de su país en Sochi, descubren que la agencia de viajes metió la pata: harán el transbordo de Moscú a Sochi, desde aeropuertos diferentes. Moscú tiene cinco aeropuertos internacionales y para los que no llegan a Sheremetiev sino Vnukov el viaje significa que deberán tomar un taxi a un costo de 60 dólares po r persona más una hora extra de camino.
 
Anna no entiende razones, con 1.4 millones  de turistas que llegan a la Copa del Mundo el cambio de rutas es virtualmente imposible. De nada sirven los ruegos. Tampoco si la maleta de mano no calza en el pequeño aparato que mide el equipaje de mano. Hay que enviarla como carga. Claro está que esto tiene un costo adicional de 200 dólares o “dolores” como dice un argentino. El vuelo está planificado para las siete de la noche... Sale finalmente a las diez. Los uruguayos perderán su conexión a Sochi, pero les reubican en otros vuelos. Eso si, igualmente llegarán a aeropuertos diferentes. Así arranca mal el mundial para estos fanáticos. No obstante,  dicen resignados que todo se olvidará cuando el once de su selección salte a la cancha.