Migración = más bienestar | Vistazo

Migración = más bienestar

Opinión, Alberto Acosta-Burneo

Alberto Acosta-Burneo

Migración = más bienestar

Jueves, 31 de Enero de 2019 - 10:19
La reciente oleada migratoria de venezolanos está poniendo a prueba las creencias y valores de los ecuatorianos. La reacción inicial ha sido de rechazo a quienes se acusa de violencia y de quitar trabajos a la población local. Sin embargo, si profundizamos en el análisis concluiremos que no existen argumentos económicos en contra de la migración. Veamos porqué.
 
La migración se produce porque las condiciones de producción son diversas en cada territorio y están en permanente cambio. Como resultado, existen localidades que superan a otras por productividad de la tierra, trabajo y capital. Para poder aprovechar mejor estas diferencias, y que la producción sea más eficiente, las personas migran permanentemente hacia lugares en donde sus contribuciones son más valoradas. En otras palabras, la migración se produce desde lugares con baja productividad, hacia aquellos con mayor capacidad productiva.
 
La migración beneficia a los países receptores porque eleva la productividad del trabajo y aumenta la oferta de bienes y servicios. Los migrantes no vienen a “recoger” los frutos de la producción local. Primero tienen que ofertar bienes y servicios, valorados por la sociedad, para poder ganarse su sustento. Este proceso, a su vez, genera nuevos empleos. Como resultado, la migración mejora el estándar de vida general. A nivel mundial, el mayor receptor y beneficiario de la migración es EE.UU., país que ha acogido una quinta parte de los migrantes totales.
 
Sin embargo, la migración también provoca conflictos sociales y económicos. Los migrantes deben abandonar su identidad nacional para adaptarse a la nueva cultura. Pero este desafío es superable, porque no existen diferencias humanas insalvables. 
 
En materia económica, el conflicto nace porque los migrantes aumentan la oferta de trabajo presionando los salarios a la baja, para disgusto de los trabajadores locales. Pero este es el mismo efecto que se produce cuando, por ejemplo, la población de Azuay migra a Guayaquil. No se escucha a nadie pidiendo que se restrinja el ingreso de azuayos a Guayaquil porque aumentan la competencia laboral en esta última.
 
Sin embargo, en el caso de los migrantes internacionales los trabajadores locales presionan al gobierno para que impida su ingreso. En el fondo, están pidiendo una política proteccionista que mantenga fuera a la competencia. El impacto en la economía de barreras a la migración es equivalente, e igual de nocivo, al de los aranceles: Provoca una ubicación poco eficiente de recursos y reduce el potencial de generar bienestar.
 
Si ponemos barreras a la inmigración, igual nos quejaremos de las que coloquen otros países. No olvidemos que existen muchos países con mejores condiciones productivas que las nuestras, a los que migran miles de ecuatorianos en búsqueda de mejores condiciones de vida.
 
La única salida para crear una sociedad próspera y pacífica es basarnos en los principios de la filosofía liberal. Solo los mercados libres y la igualdad ante la ley impulsan el emprendimiento y permiten cosechar los beneficios de la división del trabajo (especializarnos en lo que somos buenos). El proteccionismo y las barreras migratorias llevan al conflicto, mientras que la libertad produce bienestar.