Más allá de María Paula Romo | Vistazo

Más allá de María Paula Romo

Viernes, 13 de Noviembre de 2020 - 12:54
Facebook
Twitter
Email
POR CARLOS ROJAS ARAUJO
 
No es la primera ni será la última Ministra de Estado que enfrenta un juicio político en la Legislatura. La principal función de su cargo, dentro de un sistema democrático con equilibrio de poderes, es ser un fusible. Un ministro soporta el alto voltaje que produce el ejercicio del gobierno en su disputa natural con la oposición; y cuando ese fusible se quema hay que reemplazarlo. Así se preserva lo más importante, la estabilidad del Poder Ejecutivo y la de su comandante, el Presidente.
 
Pero María Paula Romo ha proyectado este ‘impeachment’ como una peligrosa causa en contra de la democracia, pues asegura que enjuiciarla por cómo manejó el paro de octubre de 2019 sentará un grave precedente contra la Policía en futuros escenarios de protesta pues amenaza con debilitar la capacidad coercitiva de la fuerza pública. Por eso, su discurso está acompañado de potentes imágenes, rodeada por una Policía que reconoce su gestión y ha decidido condecorarla.
 
Romo tiene razón al señalar que las protestas de hace un año en Ecuador obedecen a una agenda transnacional para generar caos e imponerse políticamente a través de la desestabilización. A esa lectura cabe añadir el proceso agotador de manifestaciones masivas y violentas en Chile. Por tanto, la sociedad está obligada a debatir con firmeza y sin tapujos qué tipo de fuerza estatal y liderazgo requiere frente a este peligro.
 
Sin embargo, la importancia de esa discusión no pasa por la permanencia de una ministra que en los últimos dos años ha sido el centro de la noticia y el núcleo de un gobierno desgastado.
 
¿Cómo exigir sensatez a otros si el presidente Moreno no ha tenido la fuerza (o el interés) de encauzar ese debate desde la visión del estadista? Permitió que la Conaie se levantara de las mesas de diálogo sobre el nuevo decreto de combustibles. Además, las investigaciones judiciales, por su lentitud, no determinan ni los actores ni la trama de una conspiración que tiene muchos adeptos en el hemiciclo legislativo, entre ellos los del bloque morenista que el Mandatario ya no controla, y que cuentan las horas para censurar a Romo y lucir una victoria tercermundista en la campaña electoral.
 
Este juicio parlamentario es, también, la consecuencia de una suma de errores tácticos cometidos por la Ministra y su frente político. Romo se equivocó al encabezar la terna para reemplazar a Otto Sonnenholzner en la Vicepresidencia. La estrepitosa derrota a la que se expuso se dio, además, en los días en que el choque de trenes en el Gobierno daba cuenta de la presión del ala de Ruptura por abarcar más poder, cuando la de Andrés Michelena había frenado a la de Otto. Por otro lado, el exlegislador Daniel Mendoza, desde la cárcel, echaba lodo con ventilador por el reparto de hospitales, mientras que Santiago Cuesta, otro influyente del régimen, lo calificaba de honesto.
 
Una hoguera de esa intensidad, durante los gobiernos de Hurtado, Febres-Cordero, Borja o Durán-Ballén, hubiera inspirado todos los juicios políticos posibles y la censura de sus ministros sería algo inminente. Claro, la calidad de los interpelantes de aquella época hoy no tiene comparación, por lo que a Romo le queda la oportunidad de mostrar sus quilates y perder ganando.