Luz de esperanza | Vistazo

Luz de esperanza

Viernes, 18 de Septiembre de 2020 - 14:49
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POR PATRICIA ESTUPIÑÁN
 
El expresidente Rafael Correa, el exvicepresidente Jorge Glas, varios ministros y asambleístas, y una decena de empresarios han sido condenados por cohecho a ocho años de prisión. Además, los funcionarios han perdido el derecho a ser elegidos a cualquier dignidad pública. La sentencia en el caso Sobornos constituye un hito en la historia judicial del Ecuador, donde lacostumbre ha sido la vigencia de la ley del embudo: lo ancho para el poder y lo estrecho para los demás.
 
Esta sentencia demuestra que sí es posible aspirar a lo que debe ser normal en un estado de derecho: igualdad ante la ley. Nadie puede estar por encima de ella, no importa que se goce de respaldo político ni que se cuente con abundantes recursos económicos o con fama y popularidad. Si viola la ley, debe ser enjuiciado y en el proceso no pueden imperar esos factores de poder, sino los elementos de convicción judicial. Todo esto se cumplió en el caso Sobornos. Se probó que desde una oficina adjunta a la Presidencia de la República se recogieron los sobornos y se cruzaron facturas de servicios inexistentes para financiar las millonarias campañas políticas y festejos, todo con testimonios y abundantes documentos como facturas, cheques, transferencias, etc. La sentencia tiene otro mérito: se aplicó con igual dureza a los dos elementos en esta amalgama de corrupción, a los funcionarios y a los empresarios.
 
El fallo confirma también que la Justicia puede operar cuando es independiente del poder político. Durante una década hubo un manejo judicial arbitrario, porque se colocó en puestos claves a personas funcionales al régimen del expresidente Correa. Esto permitió un manto de impunidad en los casos de corrupción. El primer gran proceso por corrupción: Los sobornos de la empresa brasileña Odebrecht no se hicieron públicos por la investigación de los fiscales de ese periodo, sino por una investigación internacional, y el rumbo de los procesos posteriores ha sido acelerado gracias a que el Consejo de Participación Ciudadana Transitorio nombró a una Fiscal General cuyo único compromiso ha sido con la Justicia, y quien ha demostrado valentía para resistir el ataque despiadado de los involucrados en este caso. También esa independencia permitió que los jueces emitan sus fallos con base a derecho y no como ocurría antiguamente, por una orden presidencial durante las sabatinas.
 
Finalmente, el caso Sobornos demuestra la importancia de otro de los pilares de una democracia sana: una prensa independiente. Fue una investigación de dos periodistas la señal de partida. Por su persistencia para exhibir documentos y conexiones, se prendió una linterna con la que la sociedad siguió el proceso y vigiló que se cumpla la ley. A diferencia de la década pasada, no
hubo ni mordaza ni la aplicación indebida de la injusta Ley de Comunicación para obligar rectificaciones sobre hechos que eran verdad, pero que el régimen trataba de ocultar. El año 2020 será recordado como un año de dolor por la crisis económica y la pandemia, pero esta sentencia es una luz de esperanza.