Iraquización | Vistazo

Iraquización

Opinión, Alfredo Pinoargote

Alfredo Pinoargote

Iraquización

Viernes, 10 de Mayo de 2019 - 13:30
Las mayores reservas probadas de petróleo en el mundo son de Venezuela, 360 mil millones de barriles, mientras Estados Unidos se ubica en el puesto 12 con 36 mil millones de barriles, Rusia ocupa el octavo lugar con 80 mil millones de barriles. El mayor productor mundial Arabia Saudita es el segundo en reservas probadas con 91 mil millones de barriles menos que Venezuela. Al ritmo actual de producción Venezuela tiene crudo para 300 años más y Arabia Saudita para 70, en producción Venezuela había descendido al puesto 12 antes del embargo de Estados Unidos su único comprador, mientras que Arabia es primer productor, Rusia segundo y Estados Unidos tercero.
 
Esta coreografía del negocio petrolero se completa con guerras, embargos y prohibiciones de Estados Unidos a los abastecedores sustanciales del cercano y del Medio Oriente. El principal comprador mundial más preocupado de la rentabilidad de las corporaciones petroleras que del precio de la gasolina para su pueblo, el mayor consumidor mundial. Este es el real motivo de la intervención de Trump en Venezuela, que le ha ganado el aplauso de los gobernantes de las Américas pese a su salvaje política migratoria contra los pueblos de la región. Pero hasta el momento esta intervención no rebasa la esfera diplomática y los amagos políticos, que arrojan un país con dos presidentes, al mismo tiempo dentro y fuera de la OEA, con respaldo en el Comité de Seguridad de Naciones Unidas de dos países con derecho al veto, China y Rusia, entre los cinco mayores consumidores mundiales de crudo y acreedores aventajados de las mayores reservas petroleras del mundo.
 
En consecuencia, la crisis humanitaria, económica y política causada por la dictadura de Maduro está atada a intereses petroleros en el mercado mundial de las grandes potencias. De allí que sin tapujos se habla de derribar a Maduro, títere de las fuerzas armadas chavistas, comprando a los jefes militares que lo sostienen en el poder. Lo cual significa que Venezuela podrá cambiar de gobernante pero permanecerá con los mismos mandantes corruptos que ahora le entregan un tercio de la producción petrolera a La Habana, y que mañana cerrarán o abrirán la llave según los dictados de las grandes corporaciones petroleras que tuvieron como canciller o secretario de Estado de Trump al presidente ejecutivo de Chevron.
 
Así las cosas, el derrocamiento de Maduro depende de que concluya con éxito la compra de los beneficiarios de su dictadura, reeditándose un capítulo más del Gatopardo bajo el significativo lema de que todo cambia pero nada cambia.
 
El Gatopardo, la novela de Giusseppe di Lampedusa, se inspiró en la Sicilia de finales del siglo XIX cuando Garibaldi desembarcó en la isla. Don Fabrizio se preocupó del final de la aristocracia y del advenimiento al poder de burócratas y nuevos ricos burgueses, pero su sobrino Tancredi se incrustó en las luchas garibaldinas y al final compartió poder con los recién llegados. Esa es la opción que los líderes de las Américas ofrecen a Venezuela.