Los peligros del asqueroso reto de lamer helados y devolverlos | Vistazo

Los peligros del asqueroso reto de lamer helados y devolverlos

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Los peligros del asqueroso reto de lamer helados y devolverlos

Redacción Lunes, 15 de Julio de 2019 - 17:23
El #IceCreamChallenge es otra de las tendencias en redes sociales que está poniendo a jóvenes y adolescentes a realizar hechos que pueden ser penalizados por la ley. 
 
Se trata de llegar a una tienda, abrir un helado, lamer la tapa y volver a ponerlo en el refrigerador. Quienes lo hacen deben subir además el video de la grotesca imagen a redes sociales para que todos puedan verlo. 
 
“Es solo una versión antigua de la conducta antisocial”, dice a CNN Susan Whitbourne, profesora emérita en el Departamento de Ciencias Psicológicas y Cerebrales de la Universidad de Massachusetts Amherst. “Es un acto antisocial, y está fuera de los límites del comportamiento social adecuado”.
 
Uno de los videos más controversiales trajo consecuencias legales consigo. A finales de junio, en una tienda Walmart del estado de Texas, en Estados Unidos, una joven lamió alegremente medio galón de helado antes de volver a ponerlo en el congelador. El video tuvo 11 millones de reproducciones. Pocos días después, la Policía dio con la joven, que al ser menor de edad, entra al sistema de justicia juvenil de ese país. 
 
Está también el caso de hombre de 36 años, en el estado de Louisiana, que también fue grabado lamiendo un postre congelado, incluso pone su dedo dentro de este envase y luego lo coloca nuevamente en la repisa. El sujeto fue arrestado por la Policía. 
 
“En general, los adolescentes son más temerarios y más sensibles a la evaluación social que los niños o los adultos. Los actos que describe me parecen lograr ambas funciones”, dijo a CNN Laurence Steinberg, profesora de psicología de la Universidad de Temple. “Nuestra investigación ha demostrado que los adolescentes son más propensos a correr riesgos cuando son vistos o creen que están siendo vistos por personas de la misma edad”.
 
“Agregado a este componente rebelde adicional del comportamiento, está el anonimato provisto por las redes sociales y la desinhibición que permite”, dijo. “Una vez publicadas, estas pantallas generarán una cierta cantidad de refuerzo social (es decir,” me gusta” y “pulgares”), y así el comportamiento se propaga”.