Las mil y una noches de terror | Vistazo

Las mil y una noches de terror

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Las mil y una noches de terror

Redacción Lunes, 19 de Agosto de 2019 - 17:17
La desaparición de la princesa Haya, figura internacional por derecho propio, casada con uno de los hombres más poderosos y ricos del mundo, el gobernante de Emiratos Árabes conlleva un triste mensaje, aun en las clases privilegiadas las mujeres sufren.
 
En la vida de una princesa no todo es color de rosa. Así lo rebela el escándalo del momento, que llena las páginas de los tabloides y los periódicos serios de Gran Bretaña y Europa. Se trata del escape de la princesa Haya de Jordania, 45, desde el Palacio Real en Dubai, donde vivía con su esposo el jeque Mohammed bin Rashid, 69, el multimillonario gobernante de Emiratos Árabes, con quien tiene dos hijos Zayed de 7 y Al Jalila de 11.  Haya se escapó con la ayuda de un diplomático alemán, supuestamente llevándose  39 millones de dólares y ha pedido asilo en Gran Bretaña, aunque nadie la ha visto en los últimos meses. El jeque por su parte, le ha demandado el divorcio, alegando infidelidad.  El juicio que se inició el 30 de julio promete ser una ventana al cruel mundo de las mujeres en los países árabes.
 
Hija del Rey Hussein de Jordania, Haya es medio hermana del actual monarca de ese país, el Abdala.  La joven perdió a su madre cuando tenía tres años de edad, quien murió en un accidente de helicóptero. Su padre le dio una educación esmerada, en escuelas privadas en Londres y  la Universidad de Oxford donde obtuvo una licenciatura en filosofía y política, algo inusual para las mujeres árabes.  Tal vez habría influido en esto su madrastra la norteamericana Lisa Najeeb Halaby, conocida como reina Noor, la cuarta y última esposa de su padre. 
 
El jeque Mohammed bin Rashid, 69 años con su sexta esposa Haya de Jordania, de 45 años y su hija Al Jalila de 11 años.
El jeque decidió hacer público su drama familiar porque su esposa era una figura internacional.
 
En Inglaterra,  Haya desarrolló otra de sus pasiones: la equitación.  Obtuvo una medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de 2000, también presidió la Federación Internacional Ecuestre. Además, se dedicó a la cría de caballos de raza, dos de los cuales han ganado competencias internacionales.  Su esposo y su hijastro también son fanáticos de los caballos de carrera, pero en alguna carrera fueron penalizados y sus caballos retirados  por dopaje. Todo esto, a pesar, de que el emir de Dubai tiene una fortuna de nueve mil millones de dólares, según estimaciones de la revista Forbes.
 
 
Otra área en la que la princesa pudo desarrollarse internacionalmente fue como embajadora de buena voluntad de Naciones Unidas. Fue nombrada por Banki Moon para ayudar en la lucha contra el hambre, en 2007. Movida por esa experiencia en 2012 fundó la primera organización no gubernamental contra el hambre en los países árabes denominada  Tkiyet Um Ali (TUA).
 
El rey Hussein, la reina Alia y los príncipes Haya y Ali en 1976. Alia murió en un accidente aéreo tras visitar en helicóptero un campamento de refugiados palestinos.
 
Sin embargo de su proyección internacional, casa adentro la vida habría sido complicada por la severidad de las leyes contra las mujeres en los Emiratos. Las mujeres son obligadas por ley a “obedecer” a sus esposos, quienes pueden divorciarse de estas, con solo manifestarlo, mientras ellas requieren de una orden judicial que por lo general es favorable a los esposos.  La opresión es tal, que las mujeres pueden, además,  perder el derecho a la manutención si se resisten a mantener relaciones sexuales con sus esposos.  Así se entiende porque mientras para Haya, es su primer matrimonio, para el jeque ella es su sexta esposa.
 
No obstante, los problemas más severos entre el matrimonio habrían comenzado cuando una de las hijas del jeque la princesa Latifa intentó escapar del reino.  La princesa dejó un video en el cual explicaba su primer fallido intento de escape en 2002, siendo una adolescente y luego de ser capturada haber permanecido tres años en prisión, en aislamiento total.  No perdió las esperanzas y apenas fue liberada intentó organizar mejor la fuga.  Esta vez lo hizo en Febrero de 2019, pero fue detenida a varios kilómetros de la costa.  Como se especulaba que había desaparecido, Haya pidió a su amiga Mary Robinson, expresidenta de Irlanda y comisionada de la ONU para los derechos humanos que la visite y vea que Latifa estaba viva.  No obstante, durante la visita de Robinson, según reporta la BBC de Londres, Haya conoció “algunos hechos perturbadores” sobre el escape de Latifa, lo que le hizo sentir que no estaba segura con su esposo. Toda la familia del marido comenzó a ser hostil con ella, por lo que habría decidido irse.
 
Haya ha seguido los pasos de su padre, quien se involucró en ayudar a fundaciones caritativas que buscaban mejorar la educación de la mujer.
En 2012 aportó al proyecto de “Maiden Factor”, dirigido por la marinera Tracy Edwards, quien dio la vuelta al mundo en 1989 en yate.
 
 Latifa no es la única hija del jeque que ha sido secuestrada y encerrada. Otra hija, Sheikha Shamsa,  de otro matrimonio fue raptada en 2000 en Londres.  Abogados de derechos humanos consideran que el juicio fijado en la Corte de Familia, “ayudará no solo a Haya sino a sus dos hijastras y otras mujeres de Dubai. Dichos casos presentan un contraste lúgubre a la imagen de que Dubai es un lugar muy atractivo para los negocios.  Los Emiratos Árabes son el único país del Consejo de Cooperación del Golfo, donde las leyes no prohíben la violencia doméstica y donde el padre automáticamente obtiene la custodia de los hijos” comenta Hiba Zayadin, experta en derechos humanos árabes a la revista Foreign Policy.
 
La princesa Latifa, hija de un matrimonio anterior del jeque Mohammed bin Rashid planificó durante siete años cómo escaparse del reino. 
Fue capturada varios kilómetros fuera de la costa.  Nadie la ha visto desde entonces.
 
Según la periodista Ola Salem, “la desaparición de la princesa Haya, una de las mujeres más privilegiadas en la región, casada con uno de los hombres más ricos y poderosos del mundo, tiene un significado adicional: aun en las clases dominantes, las mujeres continúan sufriendo.  Haya optó por ir a Inglaterra en lugar de Jordania, porque dicen quienes la conocen sabía que su familia la presionaría por volver a Dubai.
 
Educada en Inglaterra, graduada en la Universidad de Oxford con honores, Haya ganó además una medalla de bronce en equitación en los juegos Olímpicos en Australia.
Además ha sido embajadora de buena voluntad para las Naciones Unidas.