Miss Audile High: “Nunca he sentido miedo” | Vistazo

Miss Audile High: “Nunca he sentido miedo”

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Miss Audile High: “Nunca he sentido miedo”

Patricia Estupiñán | [email protected] Jueves, 14 de Noviembre de 2019 - 11:21
En su primera misión como diplomática, Audile High vino a Guayaquil, donde se enamoró de Guido Chiriboga, un político y del Ecuador.  Gestora de proyectos educativos y empresariales,  Miss Audile, como la conocen cientos de sus estudiantes  está por retirarse del rectorado  de la Universidad Casa Grande. En una conversación con Vistazo, relata algunas anécdotas sobre las extraordinarias vivencias de sus 47 años en Ecuador, entre las cuales está haber recibido un balazo en una refriega política.
 
Detrás de sus gafas de carey,  sus ojos inmensamente azules se iluminan cuando en un español fluido y magnífico vocabulario, pero con indiscutible acento “gringo”, conversa.  Cuenta que se graduó en Vassar, una universidad  de elite en  Nueva York.  Audile fue  compañera de Jane Fonda y las  heredas de las fortunas Rockefeller y Dupont. “Obtuve una beca para estudiar ahí”, precisa.  En su último año buscando una nueva beca para estudiar Leyes luego de terminar su licenciatura en Literatura Británica,  encontró  un papel en el piso. “Como buena ciudadana,  lo recogí. Era una solicitud para el examen de ingreso al Servicio Diplomático. Pensé que esa prueba me iba a afilar para la de Leyes”.  
 
Cuando se incorporó al Servicio Exterior  el machismo impidió que fuera a Roma,  Madrid  y Nápoles: “Aunque lo de Nápoles  fue una protección pues me hubiese tocado ir a rescatar a marinos norteamericanos en el puerto”.   Terminó quedándose un tiempo en Washington D.C. en la oficina de las becas Fulbright.  Las becas fueron establecidas por un senador de Arkansas, rival político de su familia.  Sin embargo, el destino le guardaba un cambio a su vida.  “En Guayaquil, un vicecónsul se había involucrado sentimentalmente con una persona ligada a un amigo del presidente Carlos Julio Arosemena. El vicecónsul fue declarado persona non-grata “.  Audile fue enviada a Guayaquil.  “Necesitaban rápido a alguien, quién mejor que una mujer sin esposo ni hijos”. Llegó el 8 de agosto de 1962.
 
 
No le resultó difícil encajar. “La ciudad era muy acogedora, muy parecida al sur de Estados Unidos, donde la gente es cálida y  muy amable. Guayaquil recibía con brazos abiertos a todo el mundo. Había muchos extranjeros, pues todas las empresas internacionales tenían sus oficinas aquí. La dictadura militar de 1963 obligó a que se trasladen a Quito. La capital se volvió liberal y el puerto conservador”.  
 

Los Chiriboga High. Audile junto a su esposo Guido Chiriboga y sus hijos Cuqui, Guido y Deborah. “Cuando le comenté a mi madre que mi esposo era pelirrojo, ella buscó en la enciclopedia y pensó que era un indígena colorado. No dijo nada, pero suspiró con alivio cuando vio a Guido de saco y corbata”.

 
Le fue fácil conocer a quien sería su esposo Guido Chiriboga Parra, quien  trabajaba en la agencia de viajes de un tío.  “Un carnaval que me había tocado estar de turno en el Consulado, me invitó a un ceviche y después cayó un aguacero torrencial y fui a su casa, a conocer a sus padres”. Cuando habló por teléfono con su madre y ella le preguntó cómo era el novio, le dijo: “Pelirrojo.  Ella fue a la enciclopedia y encontró una foto de un indígena colorado. Nunca me dijo nada, pero suspiró aliviada cuando vio a Guido con saco y corbata”.
 
Comenta que una amiga cercana, también norteamericana le dio el mejor consejo para hacer funcionar  con éxito un matrimonio binacional. “Establece claramente los puntos en los cuales no puedes transigir, dos o tres, y toma los restantes según vengan”.  Se paró firme en que ella determinaría la educación de los hijos, que trabajaría cuando estos ingresen a la escuela y que debían establecer un fondo de ahorros. “Logré los dos primeros. Si Guido tenía diez sucres en el bolsillo, en seguida los repartía”, comenta.
 
Cuando su hija mayor – tiene tres, dos mujeres y un varón-ingresó a la escuela Moderna, que era un centro bilingüe, la rectora le ofreció vender el plantel por cuanto tenía dificultades personales. “Acudí al Banco de Descuento.  No se podía prestar dinero sin la firma del marido, pero don Gonzalo Ycaza lo hizo. Me concedió un millón de sucres ($40.000 dólares) a mi sola firma, eso era un dineral para la época”.  De su paso por la Moderna tiene  cuenta que un alumno en lugar decirle mis Audile, le puso mis Jodile, porque cuando este dijo  palabras ella le lavó los dientes con detergente Deja. “Eran otros tiempos”.
 
Dejó  la Moderna cuando su esposo participó en  la campaña presidencial en 1978. Guido Chiriboga Parra fue electo prefecto provincial del Guayas. “Se había vinculado a CFP desde su juventud  porque había sido  enamorado de una sobrina de la esposa del fundador Carlos Guevara Moreno. Sin embargo, creo que más que político, Guido era un hombre cívico. Cuando fue concejal de Assad Bucaram tocó las puertas de sus amigos para construir el monumento de las banderas. En otra ocasión, para  mejorar la cocina y edificar un comedor para la Policía”.
 
Proviniendo de una familia política, Audile también se incorporó sin dificultades. “Después de todo la diplomacia y la política se parecen”. Sostiene que respetaba mucho a “Don Buca, pues a él no le movilizaba el dinero sino la gente.   Don Buca era muy inteligente y ser “rústico” era parte del show político.  Una vez invité a unos inversionistas extranjeros, que querían conocerle. No hubo servicio doméstico por seguridad.  Preparé  fondue.  Él, que no había comido antes ese plato, tuvo la inteligencia emocional para observar qué hacían los demás y luego seguir”.
 

Foto en diario El Telégrafo, anunciando su llegada como cónsul de Estados Unidos para Guayaquil. “El vicecónsul se había involucrado sentimentalmente con alguien cercano a un amigo del presidente Carlos Julio Arosemena e hizo que lo declaren persona non-grata”.

 
La campaña con Jaime Roldós le permitió recorrer  todo el país. “Descubrí que las dos cosas que la gente buscaba eran  mejores escuelas y acceso al agua potable. Esto explica las migraciones”.   Después de esa campaña  enfrentó un hecho que parece sacado de una película de acción. “El “Negro Franco”, un cefepista antiguo, quería que pese a que Guido ganó la prefectura, don “Buca” actúe como tal y como no le dejó  nos pusieron en la madrugada una bomba bajo el carro en las afueras de nuestra casa.  Al día siguiente cuando bajaban de la prefectura, que quedaba en el edificio de La Lotería en el centro, Guido y varias personas fueron interceptados por Averroes Bucaram y varios hombres armados, con insultos y amenazas.  Yo estaba esperando abajo en una camioneta de doble cabina, que tenía una barra en el techo.  Cuando entraron todos  a la camioneta, Averroes y sus hombres dispararon. Sentí algo caliente en mi espalda.  Al llegar a la casa de  Alfonso  Roldós, quien es médico y estaba entre los acompañantes descubrió que una de las balas que rebotó en la barra me rozó la espalda. Me la sacó con pinzas.  Ahí decidí dejar La Moderna”.
 
Jaime Roldós  llamó entonces y le dijo a su esposo que no había que demostrar miedo. Al día siguiente Guido y el hermano del  Presidente, León Roldós, caminaron desde el Parque Centenario hasta  el Malecón solos.  Audile asegura que no sintió miedo y que no conoce el miedo. “Creo que no tengo la amígdala cerebral”, sostiene mientras señala la parte posterior de su cuello. La amígdala es responsable de las sensaciones de miedo y de satisfacción. “No se puede saber hasta que muera”, dice.
 
Cuando terminó la función de su esposo en la prefectura, Audile decidió emprender en un negocio. Lo hizo después de unas vacaciones en  Machachi.  “En las noches manejábamos a Quito para ver películas en el Centro Comercial Iñaquito.  Al regreso, averigüe si había locales disponibles en el  Policentro, que estaba en construcción. Había una casa de cambios, una botica, una ferretería y una papelería. Opté por lo último”.  Así nació Polipapel empresa que en su momento llegó a tener 13 locales y fue  administrada por sus hijos hasta que la vendieron a Pycca.
 
Ella regresó a lo que fue su principal vocación: la enseñanza.  Se vinculó a  la Universidad Casa Grande, donde hoy es su  rectora. Su esposo falleció en 2015. Su hijo Guido tomó la posta política, participando en las recientes elecciones como candidato a  alcalde de Samborondón.  
 
Concluye que no tiene mucha fe en la política contemporánea. “Mientras el Consejo Electoral sea manejado sin honestidad, nada cambiará.  Creo que a la salida del correísmo debimos haber aprendido la lección, pero la mayoría no lo hizo”.  Ella que se ha movido en las aguas políticas del populismo cree piensa que  “una vez que se establece es muy difícil eliminarlo. La gente se acostumbra y exige dádivas”.
 
Audile High. Se graduó en la universidad de Vassar, Nueva York y fue parte de la segunda promoción de diplomáticas mujeres del servicio exterior norteamericano.  
 
Considera que los diez años de Rafael Correa fueron para la educación “espantosos. Ahora –con Lenin, ya no nos gritan, pero todavía nos asfixian”.   Además, ha comprobado que a  la Universidad llegan estudiantes menos preparados. “Pusieron plata en Unam,  Ikiam, Yachay, cuando debieron hacerlo en las escuelas normales. Estas  eran buenas y podían mejorar. Si lo hubieran hecho, hubiéramos tenido bachilleres con excelente nivel”.
 
No obstante, ninguna mala experiencia con la administración de Rafael Correa iguala a lo que pasó  durante el terremoto de Manabí. “Hubo tanta vileza. Nos obligaron a poner etiquetas del gobierno a las donaciones,  despreciaron  los hospitales  que trajeron  los gringos y los israelitas…los arrinconaron, cuando había tantas necesidades”.
 
Finalmente, aunque ve enormes progresos en Guayaquil, cree que se ha perdido el civismo y la solidaridad. “El voluntariado, que tanto se ha admirado en la ciudad, está en declive porque las mujeres trabajan o por el miedo y el peligro”.
 
Al salir de su oficina, camina para tomarse las fotos en el frondoso jardín de la Universidad, mientras comenta: “He vivido grandes transformaciones, la de las mujeres, la de los derechos civiles en mi país, la de los grupos GLBTL.  A lo mejor debería escribir un libro sobre todo esto”.  ¡Debería!