El regreso de María Paula Romo | Vistazo

El regreso de María Paula Romo

Viernes, 21 de Septiembre de 2018 - 15:14
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No han sido pocas las voces que reprochan a la flamante Ministra del Interior su pasado correísta. La Constitución de Montecristi por la que tanto luchó, alentó –en nombre de la participación ciudadana– el autoritarismo y la confrontación como método de hacer política.
 
Nada podrá ocultar el entusiasmo de María Paula Romo por Rafael Correa y su proyecto político. Pero nadie debe desconocer tampoco que cuando vino la consulta popular para adueñarse de la Justicia, en mayo de 2011, “Ruptura de los 25” se alejó de Alianza PAIS.
 
Por ese pacto, estos ‘chicos’ nunca respiraron con sus propios pulmones y cuando quisieron hacerlo, cayeron en las redes de una trampa electoral pensada para asfixiar a la partidocracia, que ayudaron a construir. ¿Ingenuidad o cálculo político? A estas alturas es inoficioso insistir en el pecado original de Romo que, además, lo tienen cientos de políticos ecuatorianos, muchos periodistas y miles de ecuatorianos hoy arrepentidos. Negar el apoyo a la Revolución Ciudadana, desde cualquier posición, no le hace bien al relato histórico de esta década compleja e irracional.
 
Es posible que quienes nunca mordimos su anzuelo tengamos hoy la paz interior y la claridad mental para decir que este fue (tal vez aún lo es) un país profundamente correísta y que sus principales élites e instituciones, por comodidad, ignorancia o interés, consintieron tanto abuso. Ahora es mejor hablar de la María Paula Romo del futuro. Aquella que decidió jugarse por la transición morenista desde una de las carteras más complejas: el Ministerio del Interior.
 
Como política inteligente y experimentada sabe que el manejo de la seguridad, al igual que el de la Economía, conlleva un profundo desgaste. Nada de lo que se haga por reducir la delincuencia, frenar el narcotráfico o mejorar la convivencia, será suficiente. Más aún, si su visión estructural de la inseguridad es diametralmente opuesta a la de Jaime Nebot, el político aliado más poderoso del Gobierno y en franca carrera presidencial.
 
Romo puede terminar como un fusible natural dentro del Gabinete, así su carrera política pinte para mucho más. Es allí donde se vuelve interesante su regreso. Junto a Juan Sebastián Roldán y Norman Wray, desde un perfil menor, la Ruptura opta por la misma estrategia de 2007: apoyar abiertamente a Moreno y crecer como fuerza política desde las estructuras estatales.
 
La apertura democrática del actual Gobierno sugiere que esta vez hay un espacio por recuperar, frente a un presidente con bases populares diezmadas. Lo que Romo y Roldán entienden por centro-izquierda, como proyecto político, está listo para ser reconquistado.
 
El trabajo es hacia el mediano plazo, pues sería absurdo pensar que la más ingrata de las carteras de un Gabinete pueda servir como plataforma electoral para los comicios seccionales de marzo. Si Ruptura se quiere convertir en el poder detrás de Moreno, tendrá que trabajar duro para neutralizar los rezagos correístas que ahora Romo y Roldán denostan con el mismo ímpetu con el que lo enaltecieron 10 años atrás. Solo así se constatará la evolución de un grupo político que habrá expiado sus errores. El pasado de Romo ya no cuenta tanto como su futuro.