"Viví pensando qué hice yo para provocar a mi violador" | Vistazo

"Viví pensando qué hice yo para provocar a mi violador"

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"Viví pensando qué hice yo para provocar a mi violador"

María Fernanda Ampuero Viernes, 01 de Febrero de 2019 - 12:24

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En plena discusión en la Asamblea para despenalizar el aborto por violación, María Mercedes Cuesta soltó un testimonio que provocó un debate nacional. La asambleísta revela qué la motivó a hacerlo.
 
Desde la sala de la casa que comparte con una amiga se escucha su voz: ronca, atropellada, guayaquileñísima. Dice algo de unos pelos de loca y de que no se va a maquillar porque no quiere. Viste discreta: camisa blanca, jeans, zapatos planos. Lo que es un estallido de vitalidad es la rapidez con la que hace todo: los saludos, la trenza, los lentes, las frases. Entra María Mercedes Cuesta y todos los ojos van hacia ella, rotunda como una fuerza de la naturaleza.
 
Habla de lo que vino a hablar, de lo que ha sorprendido a todo el país: su cambio de postura en relación a penalizar el aborto en casos de violación. La asambleísta Cuesta se levantó en el pleno y dijo que se oponía a castigar a una mujer violada si decide abortar. Dijo también que ella fue abusada desde los seis años por lo que sabe lo que es la violación.
 
“No quiero que una mujer violada que aborte vaya a la cárcel. Punto. Si no lo pueden entender, qué lástima. Si hoy me violaran y saliera embarazada tendría a mi hijo, pero esa es mi decisión y yo no puedo obligar a nadie a hacerlo. No es que sea asesina, es que tengo que intentar estar en el pellejo de la otra: eso se llama empatía”.
 
¿Cuándo decidiste hacer pública la violación que sufriste desde niña?
El debate no me permitía hablar de un solo tema y estaba sobre la mesa lo del aborto no punitivo. Mi discurso fuerte era el de drogas, pero se me salió de las manos. No lo tenía planeado, pero cuando improviso cualquier cosa puede salir de mi boca. Tengo terror a alejarme de mis notas porque ahí se va la política que habla del artículo no sé cuánto y habla mi alma. Dicen en Playas: booooótate. Me boté.
 
¿Por qué ahora?
¿Sabes qué? Viví toda mi vida pensando qué hice yo para provocarlo. Cuando tenía 30 y pico de años entendí, con la ayuda de una psicóloga, que no era mi culpa, que yo era una bebé.
 
Pero no es sólo eso: a mí me dijeron cuando tenía 20 años que como tenía una hija llevaba un letrero en la frente que decía ‘fácil’, que nadie me iba a respetar. Eso es esta sociedad. 
 
Tu hija también fue abusada de niña. 
Sí, ese es el gran arrepentimiento de mi vida. No haberme dado cuenta. ¿Cómo pude no haberme dado cuenta? Fue en donde yo trabajaba, yo la llevaba a ella. ¿Cómo no lo vi? ¿Cómo?
 
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