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Puerta abierta a la presidencia

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Puerta abierta a la presidencia

Patricia Estupiñán | [email protected] Martes, 24 de Julio de 2018 - 11:20

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Siempre existe la tentación de juzgar a los alcaldes por las cosas pequeñas que hacen a una ciudad vivible: el estado de las calles, el tráfico, la recolección de la basura, la calidad del agua. Sin embargo los mejores alcaldes son aquellos que hacen transformaciones a gran escala: aeropuertos, súper avenidas, puentes, escuelas y aquellas que no se ven como agua potable, alcantarillado e Internet.
 
Jaime Nebot Saadi, 71 años, está por cumplir su último mandato. En mayo dejará el sillón de Olmedo, luego de 19 años, y lo hace con la evaluación de gestión más alta del país: 85 por ciento según varios sondeos. Político desde muy joven, ha conocido los triunfos y los sinsabores de quien opta por el servicio público. Dos veces candidato finalista en las elecciones presidenciales, ha repetido que la presidencia no es su meta. Hoy, a pocos meses de su retiro deja abierta la puerta a su candidatura si existieran “las condiciones para hacer el trabajo bien. No me interesa llegar, me interesa cómo me voy a ir. Me fui bien de la gobernación y mejor de la alcaldía y no cambiaría mi decisión, si no tengo el convencimiento de que me iría bien de la presidencia”. 
 
 
¿Cómo evalúa su alcaldía? 
 
He cumplido con mi conciencia y con el pueblo, que es lo que debe motivar a un servidor público. Lo logrado se lo debemos al pueblo de Guayaquil, que empezó a ver el desempeño de la Alcaldía como algo más cívico que político. Lo importante es que la gente no solo viva mejor, sino que sepa que puede vivir mejor cada día, en libertad, que no es una puerta abierta sino el derecho a abrir puertas. El crecimiento económico es perfectamente posible con el crecimiento social. La clave está en saber administrar. En Guayaquil gastamos 15 por ciento en administración y 85 por ciento en obra pública y tenemos un manejo de endeudamiento a largo plazo, con bajos intereses solamente para hacer obra pública.
 

¿Y qué aspira de quien le suceda?
 
El desafío es que los que vengan lo hagan mejor, para que no le quiten lo que la gente ha ganado, y eso ocurre cuando se administra mal, el tener título no es una garantía.
 
¿Título de economista?
 
La más grande fortuna en la historia del país, se perdió. Se realizó buena obra en vialidad, pero cuando vino la crisis se hizo lo que hace un mal administrador: coger plata de donde sea, aunque pertenezca a la cesantía de los maestros, al encaje bancario de los depósitos de los ciudadanos, de los municipios, del IESS. Y hoy tenemos al gobierno –y no es culpa del actual gobernante– pidiendo caridad.
 
¿Por esta razón Alberto Dahik pide un blindaje para el actual modelo de Guayaquil?
 
El blindaje es en lo administrativo. El pueblo es libre de escoger a quien quiera, ese quien quiera puede tener ideas y enfoques distintos, ¿pero es malo que solo se gaste el 15 por ciento en administración y 85 por ciento se lo devuelva a la gente? ¿Es malo que se endeude a largo plazo y bajos intereses para hacer obra pública y no para tapar huecos, que lo hizo el gobierno anterior? A Correa hay que sustituirlo en sus defectos, no hay que suplantarlo en sus defectos.
 
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