Los pecados capitales de la Asamblea | Vistazo

Los pecados capitales de la Asamblea

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Los pecados capitales de la Asamblea

María Belén Arroyo | [email protected] Jueves, 14 de Febrero de 2019 - 12:56
No dista mucho del Congreso de los cenicerazos, de 1990. El de los pipones de Fabián Alarcón, en 1999. O el de los diputados de juerga en un hotel de Lima, en 2005. La actual Asamblea acaba de destituir a la tercera parlamentaria en menos de tres meses.
 
Flor de un día. Ana Galarza dejó su curul en la Asamblea, semanas después de difundirse el audio en que se escucha a un excolaborador suyo, Lenín Rodríguez, relatar que dos de los asesores entregaban parte de su sueldo al esposo de su jefa. La grabación clandestina fue difundida a inicios de enero, y dio inicio a una investigación. 
 
La comisión especial legislativa conformada para estudiar este caso no encontró méritos para la destitución (eso dice el informe que tuvo dos de tres votos), pero fue el intento de chantaje por parte de la exlegisladora lo que terminó por agrupar las voluntades en su contra. Además de haber perdido su dignidad, Galarza ahora debe enfrentar como ciudadana de a pie el proceso fiscal abierto en su contra, por los posibles cargos de enriquecimiento ilícito, uso doloso de documentos falsos y concusión. 
 
Lenín Rodríguez fue colaborador en el equipo de Galarza. En 2018, ella lo separó del despacho por un supuesto abuso de confianza: él se habría tomado el atrevimiento de sugerir al esposo de Galarza (Francisco Sevilla) que limitara la exposición mediática de la asambleísta, porque estaba al límite del cansancio y aún no cumplía un año como legisladora. Sevilla buscaba proyectarla como binomio presidencial de Guillermo Lasso para 2021.
 
Todavía no se aclara porqué Sevilla, quien no tiene relación laboral desde 2014, entraba a la Asamblea con la tarjeta magnética registrada a nombre de la asesora 2 del despacho. La firma de esta asesora aparece en los informes para el pago de sueldos; sin embargo, todo indica que no acudía al despacho en Quito, sino que trabajaba desde Ambato. No obstante, otra exfuncionaria de la casa legislativa de esta ciudad aseguró que en un año la vio en dos ocasiones, apenas.
 
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