Desastre moral | Vistazo

Desastre moral

Opinión, Patricia Estupiñán

Patricia Estupiñán

Desastre moral

Jueves, 31 de Enero de 2019 - 10:48
Por la falta de alimentos, en los dos últimos años el 70 por ciento de los venezolanos ha perdido un promedio de 20 libras. Irónicamente, llaman a su desgracia “la dieta Maduro”, quien a la inversa de los venezolanos sigue aumentando de peso por la buena vida que lleva. Según organizaciones no gubernamentales más de 300 mil niños tienen una desnutrición tan severa, que corren peligro de muerte. Antes de la llegada al poder del socialismo del Siglo XXI, la pobreza extrema en Venezuela afectaba al 25 por ciento de sus habitantes, hoy al 90 por ciento. El hambre y el quiebre de las instituciones, han tenido consecuencias letales. Hay 73 crímenes al día, una de las más altas tasas de violencia en el mundo.
 
¿Cómo llegó a esta crisis el país más rico de América Latina y con mayores reservas de petróleo de la Tierra? ¿Cómo pasó de producir 3.5 millones de barriles (diarios) en 1998, cuando Hugo Chávez ganó las elecciones presidenciales, a 1.5 millones hoy? ¿Cómo logrará este año dos marcas superlativas: la mayor inflación de la historia de la humanidad, 10 millones por ciento; y el mayor desplazamiento humano en América Latina, un éxodo de más de cinco millones? El populismo, la ineptitud, la corrupción y la tiranía, son la respuesta.
 
Tanto Hugo Chávez como Nicolás Maduro ganaron en las urnas con promesas populistas y en el poder manejaron los recursos estatales como si fueran de su propiedad. Y los utilizaron para conseguir partidarios bajo prebendas, asegurarse el respaldo de las Fuerzas Armadas y lograr apoyo internacional, mediante jugosas donaciones, mientras acallaron con bala y cárcel a sus opositores. Durante la época de más recursos, Chávez entregaba a cambio de servicios de médicos, profesores y expertos en inteligencia, un subsidio diario de 100 mil barriles de petróleo al famélico régimen de los hermanos Castro y a pequeñas repúblicas caribeñas para tener votos en los organismos internacionales. Muerto Chávez, Maduro continúo la estrategia, aunque con menos recursos, pues disminuyeron los precios del petróleo. A la vez, parceló la administración pública a favor de los militares, para mantener su respaldo les entregó negocios del petróleo, minas y distribución de alimentos. En tanto, hay en las cárceles más de 600 presos políticos y en las protestas han muerto más de mil personas.
 
Buscando eternizarse en el poder, tanto Chávez como Maduro, tejieron lazos con los rivales naturales de Estados Unidos: Rusia y China. La que más partido sacó fue Rusia, que le vendió armas por más de 11 mil millones de dólares. Además a través de préstamos por 50 mil millones, según la cifra más conservadora, puso a Rosneft, la empresa estatal de petróleo rusa, como accionista del petróleo venezolano. Por estas razones, aunque la población civil está harta del régimen, resulta tan difícil su caída.
 
No obstante, el problema de Venezuela no es solo de los venezolanos, sino de los países de Sudamérica, que hemos sido afectados no solo con su caos político, sino por sus consecuencias, la más grave: millones de desplazados. Todo esfuerzo para que se dé el cambio del ilegítimo régimen de Maduro, es válido. Por ello, la posición de Ecuador para reconocer al presidente de la Asamblea, Juan Guaidó, fue correcta. Ecuador no podía ser cómplice de uno de los mayores descalabros económicos y humanos que ha ocurrido en nuestra región.