Lionel Messi: “El Barça está realmente mal, muy mal” | Vistazo

Lionel Messi: “El Barça está realmente mal, muy mal”

EFE Lunes, 28 de Diciembre de 2020 - 13:19
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El argentino Leo Messi, capitán del Barcelona, aseguró en una entrevista en La Sexta que si tiene que abandonar el club azulgrana el próximo 30 de junio le gustaría “que fuera de la mejor manera” y admitió que siempre tuvo la ilusión de disfrutar de la experiencia de vivir en Estados Unidos.
 
Messi, que fue entrevistado por Jordi Évole, se mostró críptico sobre su futuro: “No sé si me iré o no y si me voy, me gustaría irme de la mejor manera. Hablando hipotéticamente, me gustaría volver algún día, me gustaría volver a la ciudad, a trabajar en el club, aportar, que no pasa nada, que el Barcelona es mucho más grande que cualquier jugador y que ojalá el presidente que venga haga bien las cosas para volver levantar títulos importantes”.
 
Sí quiso recordar que tiene la ilusión de “la experiencia de vivir en Estados Unidos, de vivir esa Liga y esa vida”, pero aclaró: “luego si pasa o no, no lo sé, porque no es un ahora o en el futuro y por eso digo lo de volver”.
 
Dice que por la camiseta del Barcelona lo siente todo. “El Barcelona es mi vida, llegué acá desde los 13 años, crecí tanto en el club como en la ciudad. Llevo más tiempo aquí que en Argentina. El club me formó como persona. Tengo una relación de amor con el Barcelona, con la ciudad, el club… Mis hijos nacieron aquí”, insistió.
 
Recalcó que el expresidente del Barcelona, Josep Maria Bartomeu, le “engañó en muchas cosas” durante varios años y que le pidió marcharse del Barcelona seis meses antes de que concluyera la temporada pasada.
 
“Ahora estoy bien. Pasé muy mal todo del verano. Antes por cómo acabó (la temporada), después vino lo del burofax y después lo arrastré durante el comienzo (de esta campaña). Sigo con ganas de pelear por todo lo que viene, sé que el club está pasando por un momento muy complicado. Se hace difícil todo lo que rodea al Barcelona”, afirmó.
 
Cree que el Barcelona, en lo económico está “realmente mal, muy mal” y considera que “va a ser realmente difícil volver a estar donde estábamos”.
 
El Barcelona acude con la baja de Leo Messi para disputar el último partido de su turbulento año 2020, este martes a las 19:15 ante un Eibar que llega al Camp Nou con urgencias en la parte baja de la tabla de la LaLiga Santander.
 
Tras el parón navideño, el Barça regresa a los terrenos de juego para cerrar un año en blanco, sin título alguno conseguido. 2020 ha sido un "annus horribilis", marcado por la debacle en Liga de Campeones frente al Bayern de Múnich, la dimisión de la directiva de Josep Maria Bartomeu y el baile de entrenadores.
 
 
Messi admite que últimamente ha llorado pero no por cuestiones deportivas, aunque asegura que “sufrió muchísimo” con las mismas y desveló que en alguna ocasión “tendría que haber ido” al psicólogo.
 
 
“Venía diciéndole (a Bartomeu) en los últimos seis meses que me iba, le pedí que me ayudara. Enviar el burofax era decir que me quería ir en serio y para que todo el mundo lo supiera”, dijo.
 
El argentino considera que había cumplido un ciclo y que su cabeza y él mismo necesitaba un cambio, también por todo lo que venía.
 
“Sabía que venía un año de transición. Quería seguir luchando por volver a pelear por la Champions, por la Liga y sentía que era el momento del cambio. El presidente empezó a filtrar cosas, para que yo fuera el malo de la película”, añadió.
 
Admite que fue “una decisión dificilísima de tomar, horrible”, porque “no era fácil decir que me iba del club de mi vida”, porque “no hay ciudad mejor que ésta”, también porque su familia no se quería mover, pero admite que sentía que era lo mejor, pensaba que era el momento, que se había cumplido un ciclo.
 
Sobre la marcha de Luis Suárez al Atlético de Madrid, Messi dijo que no tuvo que ver, porque lo tenía decidido antes. “Me parecía una locura lo que hicieron con él, por cómo hicieron las cosas, por cómo se fue, porque se fue gratis, y a un equipo que iba a luchar por todo con nosotros”, agregó.
 
Admite que no se produjo un momento "un clic"  en el que decidiera que ya era suficiente: “Es todo un camino. Uno conoce bien a este club y el último año fue duro, veníamos de no ganar y los años anteriores fueron difíciles por cómo nos eliminaron en la Champions. Hay muchas circunstancias, no un clic”.
 
Comentó que si iba a juicio con el Barcelona estaba convencido de que podía ganar, porque tenía “la razón”, pero no quería acabar con el club azulgrana de esa manera.
 
Sobre la pandemia y jugar en campos vacíos, Messi dice que es “horrible”, porque “todo es muy frío, es feo y la sensación es muy mala” y “por eso se dan los resultados que se dan”.
 
Además también criticó lo comprimido del calendario: “Lo que importa es jugar y cumplir con los contratos televisivos y con los patrocinadores y no se piensa en los deportistas, se mira más por el interés económico que por el deporte o por el juego en sí”.
 
 
Messi asegura que no juega para ser «el mejor del mundo», sino «para ganar y para dar el máximo» a su equipo y lo mejor en cada partido. “No juego para lucirme ni para que digan que soy el mejor”, afirmó.
 
Admite que ha hablado con Pep Guardiola, pero no en clave de futuro, y calificó al técnico del City como el mejor que ha tenido porque “tiene algo especial”.
 
«Espero que el que agarre (el club), cambie la situación. La situación es muy difícil y no va a ser fácil darle la vuelta a todo. Ojalá el que gane, vuelva a poner al Barça donde se merece, porque hoy no lo está», añadió. 
 
En todo caso, Messi, pese a que a partir del próximo 1 de enero puede negociar su futuro con cualquier club, admite no tener nada claro sobre  lo que va a hacer.
 
"Voy a hacer lo mejor que sea para mí y para el club. Me manejo con el corazón y con la cabeza. Me voy a quedar a vivir en Barcelona y quiero estar dentro del club de alguna manera. Intentar aportar en lo que sepa", insistió el argentino, quien descartó fichar por el Real Madrid -«es imposible»- o por el Atlético de Madrid.
 
Urgencias en el equipo 
 
El Barcelona disputa el último partido de un año 2020 en el que no ha levantado ni un solo título. La temporada 2019-20 ha sido la primera campaña en blanco desde la 2007-08.
 
Después de las destituciones de Ernesto Valverde y Quique Setién, el actual técnico azulgrana, Ronald Koeman, pretende afianzarse en el cargo con una mezcla de buenos resultados y de juego vistoso. Con esta combinación, los culés consiguieron derrotar al Valladolid (0-3) el martes pasado, en el último encuentro liguero disputado.
 
En Pucela, Koeman dio con la tecla usando un sistema 3-5-2, con tres centrales y dos carrileros ofensivos por la banda. De cara al partido contra el Eibar, la ausencia del lateral izquierdo Jordi Alba, que vio la quinta tarjeta amarilla en Valladolid, se convierte en una baja sensible para el esquema táctico del 3-5-2.
 
La sanción de Alba, que será sustituido por Junior Firpo, podría abrir la puerta al regreso del sistema 4-3-3. Sin embargo, lo más probable es que Koeman amolde al equipo para darle continuidad al 3-5-2, confiando en Firpo para el carril izquierdo y repitiendo con el lateral Sergiño Dest por la banda derecha.
 
En defensa, la línea de tres centrales estará formada por Óscar Mingueza, Ronald Araújo y Clement Lenglet. En el centro del campo, Busquets jugará de pivote por detrás De Jong y Pedri González, que mostró una buena sintonía con Messi frente al Valladolid.
 
No obstante, frente al Eibar, el capitán azulgrana es baja por unas molestias en el tobillo derecho y tiene el permiso del club para alargar sus vacaciones en Argentina. Esto abre las puertas de la titularidad a Phillipe Coutinho para hacer de enganche con una delantera formada por Antoine Griezmann y Martin Braithwaite.
 
El equipo guipuzcoano viene de encajar dos derrotas consecutivas, la primera en Ipurua ante el Real Madrid y la segunda en Mendizorroza frente al Alavés, que le han privado del colchón de puntos que le separaba de los puestos de descenso y tras estos dos encuentros perdidos se ha colocado a sólo un punto de los lugares que suponen la pérdida de categoría al final de la temporada.
 
El estadio del Barcelona no es el más indicado históricamente para iniciar la remontada, dado que en las seis campañas que el Eibar lleva en Primera nunca ha sido capaz de puntuar en él.
 
El balance no es mucho mejor en los partidos en Ipurua, ya que acumula cinco derrotas y un sólo empate, que cosechó en mayo del pasado año 2019 a dos goles y que ha sido la única vez que ha podido puntuar contra el Barça.
 
Los precedentes por lo tanto no ayudan y solo el hecho de que Lionel Messi, el jugador más desequilibrante con el que cuenta el Barça, no vaya a jugar mañana por una lesión en el tobillo según informó su club, puede abrir una pequeña puerta a la esperanza de lograr un resultado positivo, aunque los eibarreses también pierden a su mejor jugador, el joven Bryan Gil, aquejado de una enfermedad común.
 
El Eibar contará con las bajas ya conocidas de José Ángel Valdés "Cote" y de Roberto Correa, a las que se suman las que ha dado a conocer hoy los servicios médicos del club de última hora: Anaitz Arbilla y Kevin Rodrigues por molestias musculares y la de Bryan Gil por una "enfermedad común leve".
 
Alineaciones probables:
 
Barcelona: Ter Stegen; Dest, Mingueza, Araújo, Lenglet; Busquets, De Jong, Pedri; Coutinho, Griezmann y Braithwaite.
Eibar: Dmitrovic; Pozo, Burgos, Bigas, Soares; Pedro León, Edu Expósito, Inui, Diop, Muto y Kike García
Árbitro: Alberola Rojas (comité castellano-manchego)
Estadio: Camp Nou
Hora: 19.15 h
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Puestos: Barcelona (5º. 24 puntos); Eibar (17º. 15 puntos)
 
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