Carlos Góngora: "Me dijeron que no servía" | Vistazo

Carlos Góngora: "Me dijeron que no servía"

José Navarro Guzmán Miércoles, 03 de Febrero de 2021 - 21:02
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El 18 de diciembre, un ecuatoriano ganaba el Campeonato Mundial de Boxeo de la Organización Internacional (IBO) en la meca del cine, en Hollywood. Era Carlos Góngora Mercado, un esmeraldeño afiliado a la Federación Deportiva del Napo.
 
En el ring levantado en el teatro del Semi Hola Hard Rock Hotel “Carlitos Way” derrotó en el décimo segundo asalto por KO a Ali Akhmedov, de Kazajistán, en la categoría de los semipesados (168 libras). El cinturón es de la IBO, una de las siete organizaciones que rigen el boxeo profesional. 
 
“Este es un hecho sin precedentes en el boxeo ecuatoriano. En 2015, Carlos pasó al profesionalismo tras competir en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 y Londres 2012. En China estuvo al borde de ganar una medalla olímpica. El campeonato que no lo alcanzaron el gran Jaime Valladares, Ramiro “Clay” Bolaños, Miguel Herrera y Segundo Mercado, lo logró Góngora, un atleta que entrena a conciencia, se prepara, dedica su vida al pugilismo”, dijo Álex González, el dirigente manabita reconocido por la AIBA como presidente de la Federación Ecuatoriana de Boxeo.
 
Para llegar al título, Góngora previamente tenía 18 combates, todos ganados, 14 de ellos por KO, en el campo profesional. Más de un centenar de combates como aficionado le dan la experiencia en el pugilismo, que para muchos es un arte de estrategia al interior del encordado.
 
“Que no valía para el boxeo”
 
Tras regresar con el cinturón al país, Góngora fue recibido en Tena. “Me hice boxeador a los 12 años, en 2002, porque quería aprender a defenderme. Fui al Coca, pero el entrenador me dijo que no servía. Mi hermano Xavier Mercado me llevó al Tena y ahí conocí al técnico cubano Cirilo López, quien me formó, condujo en la vida, inculcó el amor al gimnasio y me formó como buena persona. Me enseñó el arte del deporte con los puños, el boxeo íntegro. Desde cómo pararse en el ring, la preparación física, defenderme y atacar. Casi un padre. Años más tarde les gané a los pugilistas del Coca. Entonces demostré que sí valía”.
 
La familia siempre lo motivó para que haga deporte, como su madre Clarisa, que vive con él en la casa que el país le regaló en la capital de Napo. Es vecino de otros pugilistas olímpicos, Carlos Quipo y Julio César Castillo. “Al no permitirme ir al preolímpico para Río 2016, me hice profesional y viajé a EE.UU. Fue una lucha ardua, dura, solitaria. Triunfé en 19 combates por la potencia de mi mano izquierda. Llegar a disputar el título no fue sencillo”.
 
 
En diálogo con revista Estadio, tras regresar al Tena, Góngora cuenta que “sí fue sorpresivo el llamado de mi manejador Mike Crisio (USA) cuando me consiguió la pelea. Le cuento que mi ranking en el Consejo Mundial era 35 y en la Asociación en el puesto 12. En 2020 solo había combatido en enero y luego por la pandemia no”. Nadie, dice, le había pegado antes como su último rival en el segundo round. “Sentí el castigo y casi ahí quedan mis anhelos, pero asimilé el dolor y me repuse asalto tras asalto hasta que en el definitivo, con un gancho con la izquierda abajo, lo tendí. El cinturón ya era mío, un campeonato para el país”.
 
Para pagar las deudas
 
“Lo que gané en la pelea me sirvió para cancelar deudas acumuladas de meses enteros sin ingresos. Algo quedó para la Navidad. El título es la gloria misma. No recibo recursos del Estado desde que me hice profesional. La vida de los atletas de élite es costosa, por ello requiere inversión”.
 
Un tema fundamental es ir a los Juegos. “Hablamos hace un año de la posibilidad de competir en los Olímpicos de Tokio. Quiero estar en el preolímpico en Argentina en mayo próximo. Esa fue la condición que puse para firmar con quienes hoy me manejan en el profesionalismo. Mis puños están a la orden del país, como siempre”.
 
Carlos Quipo, presidente de la Federación Deportiva de Napo, indica que es un impacto de alegría, enorme, un regalo para todos el título de Góngora, “un hito que dará la oportunidad para que otros boxeadores ecuatorianos conquisten el mundo. Él me contó que aprendió a no rendirse nunca hasta que suene la campana, seguir combatiendo, ganar. En estas tierras amazónicas hay madera, tenemos un semillero en este deporte”. Mientras Cirilo López, su padre en este deporte, lo reconoce como “un atleta completo, disciplinado, con gran capacidad en el combate. No rehúye al trabajo”.
 
El 20 de agosto de 2008, en el Coliseo de los Trabajadores de Beijing, en los cuartos de final de la categoría de los 75 kilos de las Olimpiadas, frente a Vjender Kuma, de la India, a Carlos le faltó la izquierda contundente que en Hollywood sí tuvo. ¿Será en Tokio, 13 años después, donde tenga la oportunidad de sumar una medalla olímpica para el país?
 
El boxeo hay que llevarlo en la sangre. Góngora cumplió con Ecuador, pagó la inversión que hizo en él desde que era jovencito. Ahora la historia dirá que tenemos un campeón mundial.
 
 
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