Costo invisible de la guerra comercial | Vistazo

Costo invisible de la guerra comercial

Opinión, Alberto Acosta-Burneo

Alberto Acosta-Burneo

Costo invisible de la guerra comercial

Jueves, 23 de Mayo de 2019 - 12:33
El presidente Trump ha iniciado una guerra comercial entre Estados Unidos y China elevando aranceles a productos chinos valorados en casi 500 mil millones de dólares. Exultante, Trump ha augurado que el proteccionismo traerá de regreso a Norteamérica millones de trabajos y de dólares. Sin embargo, Trump ha subestimado el costo de su política que finalmente destruirá el bienestar en las familias norteamericanas. Expliquemos por qué.
 
Toda economía de mercado se mueve por incentivos. Las utilidades son el premio por producir más eficientemente y ajustarse a las necesidades de los consumidores. Por otro lado, las pérdidas son el castigo de ignorar estos objetivos. Entonces, una economía en donde el Estado mantiene lejos a la competencia (encareciendo el producto chino), reduce la fuerza de estos incentivos/castigos del mercado. Los productores norteamericanos ya no tendrán la motivación de ser tan eficientes ni atender mejor a los consumidores ya que, de cualquier forma, podrán vender toda su producción.
 
Esos productores tampoco tendrán urgencia por innovar para mantenerse en el mercado. Innovar es un proceso riesgoso que puede generar en costos elevados e incluso llevar a la quiebra al negocio. En un mercado cautivo por políticas proteccionistas, los beneficios de la innovación no siempre son suficientes para compensar los riesgos.
 
Entonces, el costo invisible del proteccionismo es la ineficiencia. Hasta ahora, las grandes fortunas en Estados Unidos han sido el resultado de la innovación para reducir costos de producción, aumentando la oferta y reduciendo precios. Aplicaba el lema: “El que no arriesga, no gana”, beneficiando en última instancia a los consumidores vía más y mejores productos a menor precio. En cambio, el proteccionismo modifica los incentivos. Las utilidades dejan de ser un premio por la eficiencia. Las empresas ya no necesitan arriesgar para ganar ni reducir permanentemente sus costos para permanecer en el mercado.
 
¿Quién pagará los aranceles más elevados del esfuerzo proteccionista de Trump? No será China, sino los ciudadanos norteamericanos que ahora tendrán que destinar más recursos para comprar bienes más caros. También serán afectados el resto de productores que no están en la lista de “ganadores”, ya que ahora tendrán que competir por un menor saldo disponible en la billetera del consumidor. Con precios más elevados en ciertos bienes, quedan menos recursos para comprar el resto de productos. Esto implica que habrá industrias que verán caer sus ventas en favor de aquellas “protegidas” por el Estado.
 
En una economía con libre competencia las empresas tienen que arriesgar, innovar y servir mejor al consumidor si quieren mantenerse en el mercado. En una economía proteccionista, aplica un nuevo lema: “El que no tiene padrino, no gana”. Las empresas tienen que acercarse a sus amigotes del gobierno para asegurarse que constan en la lista de sectores “ganadores”. El consumidor deja de ser la prioridad central de los productores y desaparecen los incentivos que llevan a la innovación y a precios más bajos. ¿Conviene realmente este tipo de política?