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Opinión, Alfredo Pinoargote

Alfredo Pinoargote

Campañas

Viernes, 21 de Junio de 2019 - 16:25
La legitimidad del poder es la voluntad popular, según la constitución. Si esta es manipulada ese poder es ilegìtimo, y asì desgraciadamente fue durante 10 largos años. Esto claramente se desprende de los casos Arroz Verde, que configuran un financiamiento doloso de las campañas presidenciales y de asambleístas de alianza país, sin contar con las denuncias sofocadas del financiamiento de la narcoguerrilla de las FARC y del comandante Hugo Chàvez. Las cuales fueron públicamente amortizadas observando la política de estado con el narcotráfico y los  ruinosos negocios petroleros con Venezuela. 
 
Precisamente eso es lo grave, el retorno de la inversión dolosa de empresas privadas contratistas del estado y de instituciones del estado al estado candidato. Todo lo cual llegó a la humillación extrema de la reelección de por vida, introducida en la constitución por una asamblea sumisa cuya mayoría calificada fue parida por el fraudulento método D´Hondt que dio 70% de curules a quienes en las urnas solo ganaron el 50%.
 
Y este es el meollo del asunto en el financiamiento doloso, porque se aporta como inversiòn con el  propósito de obtener un retorno rentable tomando ventaja del  gobierno. Este es un tema viejo que ha vuelto a reflotar en la desvencijada república de papel, hizo crisis cuando colapsò la moneda nacional cuyas existencias no alcanzaron a cubrir los desenfrenados aportes de los banqueros corruptos para que no llegue al poder el empresario màs rico del país.
 
Esta desesperación existencial es la que lleva en 1998 al financiamiento desbordante, y en 2006 a recibir aporte de la narcoguerrilla y de un gobierno extranjero. Todo con tal de impedir el triunfo de Mc Pato, se convirtió en teoría de buen gobierno. Pero el último en llegar se quedó con el santo y la limosna, porque puso un lìmite a los aportes criollos para después poder ningunearlos porque del exterior recibìa lo suficiente, no solo para ganar sino para crear a su medida una constitución que luego moldeò con 70 leyes que permitieron desde el cambio de sexo hasta saquear el IESS.  
 
Si la receta de arroz verde es de esta envergadura obviamente que la investigación del CNE no servirá para nada útil. Lo que urgentemente se requiere es un cambio drástico al control del gasto electoral, tiene que ser en tiempo real como reales son las necesidades y los aportes de dinero en una campaña electoral, y tiene que ser sobre los candidatos no sobre los partidos, porque son los candidatos los que recaudan y gastan, no puede ser post mortem el control porque los hechos consumados en la república de papel son intangibles, los aportes privados deben ser permitidos con lìmites y borrar esa sirvenguencerìa de los diezmos partidarios de los funcionarios públicos.
 
Lamentablemente ya solo faltan 7 meses para realizar esa reforma, y no hay ningún líder o agrupación política que haya evidenciado el  màs mínimo interés en una reforma de ese tipo al Còdigo de la Democracia.