Amagos | Vistazo

Amagos

Opinión, Alfredo Pinoargote

Alfredo Pinoargote

Amagos

Jueves, 04 de Octubre de 2018 - 14:39
La república de papel se ha travestido en la república de los amagos, todo cambia pero nada cambia. Algo fantástico, hay gobierno y oposición pero las decisiones se aprueban por unanimidad. Y si se descubre un contrabando dentro de la unanimidad aparecen los pañitos húmedos para desinfectarse de la vecindad en el mismo saco. Ejemplos magistrales de los amagos son consensuar una ley de equilibrio fiscal para cumplir con las observaciones de Contraloría, sobre la rotura del techo legal para la deuda pública, dando un plazo que cubre el período de gobierno. Es decir que todo cambia pero nada cambia.
 
 
Aprobar un proyecto de ley anticorrupción por unanimidad pero modificando con ablandamiento, y hasta extinción de la pena, el tipo delictivo para asociación ilícita que es la acusación del fiscal formulada, coincidentemente, contra el expresidente y el exvicepresidente de la República. 
 
Se convoca a consulta popular y el mandante soberano ordena con el 73 por ciento de los votos que se sancione a toda persona condenada por actos de corrupción con su inhabilitación para participar en la vida política del país y con la pérdida de sus bienes, lo cual no ha sucedido aún ocho meses después. Todo cambia pero nada cambia.
 
El consejo de administración de la legislatura envía a la comisión de fiscalización el pedido de juicio político contra el exvicepresidente de la República y la presidenta de la comisión resuelve, sin que la comisión tome decisión alguna, archivar el pedido contra el exsegundo mandatario del Ejecutivo manteniendo la plusmarca histórica de ningún juicio político contra el Ejecutivo en la historia de la Asamblea. Se da paso al juicio pero se lo bloquea, de tal forma que todo cambia pero nada cambia.
 
Se demanda con insistencia el cambio del equipo económico correísta en el gabinete ministerial para reducir el gasto público, el déficit fiscal, el endeudamiento, y el tamaño del Estado, el equipo económico es reemplazado por representantes del sector privado y se establece una reducción del tamaño del Estado suprimiendo ministerios y entes públicos que se fusionan trasvasando personal, manteniendo el gasto, el déficit y el endeudamiento. De nuevo todo cambia pero nada cambia.
 
Para que esto ocurra es indispensable el consentimiento de la oposición de modo que entre iguales no hay engaño, simplemente se acuerdandesacuerdos y así todos quedan con las manos limpias. Esto es un manto enorme que arropa a todos y surge de la demanda compartida sin diferencias ideológicas de no hacer olas. Concretamente la única forma de que todo cambie de verdad es con una asamblea constituyente pero fue unánimemente descartada por todas las fuerzas de oposición por la comodidad de los grandes electores regionales o caciques provinciales de negarse a correr para una elección de constituyentes pocos meses después de haber sido elegidos asambleístas. Esto se machihembró con la tesis de Alianza PAIS de evitar la caja de Pandora de una constituyente.