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Basta de prejuicios

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Basta de prejuicios

Patricia Estupiñán | [email protected] Martes, 22 de Enero de 2019 - 09:57

Actualmente, el guión parece ser el mismo para la película de la migración, sea Europa,  Estados Unidos o América del Sur.  Para los migrantes: historias dramáticas de supervivencia,  cruzando el Mar Mediterráneo en Europa, viviendo en campamentos infrahumanos y rechazados por muchos países.  Marchas de miles de kilómetros por parte de los migrantes centroamericanos que no resisten la violencia de sus países ni aguantan  la pobreza, para encontrarse con un proceso eterno para procesar su asilo en Estados Unidos. Y en América del Sur, caravanas de venezolanos hastiados del sistema político corrupto de su país, de las pocas posibilidades económicas y huyendo, además, de la falta de alimentos y medicinas, para ir descubriendo que su llegada masiva es un peso en las débiles economías del continente y la hermandad tiene mecha corta, especialmente, si ocurren hechos delictivos.

En Brasil, un asalto a un comerciante en la frontera resultó en la quema del campamento de acogida a los migrantes. En Ecuador, dos ciudades –Ambato e Ibarra-están en guardia por delitos cometidos: dos asesinatos en  la capital de Tungurahua y un femicidio en Ibarra, ante la actitud impávida de la policía y de los ibarreños,  algunos de los cuales se dieron tiempo para filmar el crimen pero no ayudar a la víctima.

Como en toda migración, la mayoría de venezolanos solo busca la oportunidad  de ganarse la vida para ayudar a los que se quedaron en su país.  Por eso están dispuestos a trabajar en oficios para los cuales están sobrecalificados en unos casos y en otros a laborar por menos dinero y por más tiempo. Muchos de los que han llegado a Ecuador tiene un alto nivel de educación: médicos, dentistas, abogados, ingenieros, expertos petroleros, profesores universitarios. “Los buenos somos más", escribe a la página de Facebook de Vistazo, un migrante que es voluntario en centros de acogida en Quito. Son esa migración que puede tener un alto impacto en la economía de nuestro país, porque trae habilidades y aptitudes diferentes, que obligarán a los ecuatorianos a mejorar las suyas.

Históricamente, los refugiados han hecho al mundo un lugar mejor, desde famosos como el científico Albert Einstein, a industriosos como George Soros y sin irnos tan lejos, cuántos inmigrantes han sido pilares de progreso en Ecuador. De ahí, que resulta incomprensible y ausente de lógica que se ataque a todo un conglomerado por los errores de unos cuántos. Más grave aun cuando los ecuatorianos hemos sido migrantes y migrantes recientes.  Hace dos décadas un millón partió a Europa, principalmente a España por el drama de la crisis bancaria.

Con los profesionales que migraron también se fueron pandilleros de los Latin King y Ñetas, que cometieron delitos y otros como un exconvicto que había cumplido una pena como violador y como cumplió la pena no se puso en su récord policial los antecedentes y violó en España. Sin embargo, por estos malos ecuatorianos en ningún momento los españoles de manera oficial consideraron a todos los ecuatorianos delincuentes. Y cuando hubo ataques xenófobos, como por ejemplo, a una joven en un vagón del tren,  el estado enjuicio a al atacante. Hay personas buenas y personas malas, no pueblos buenos y pueblos malos. ¡Basta de prejuicios!