La dramática despedida de la reina Isabel II durante el funeral de su esposo Felipe de Edimburgo | Vistazo

La dramática despedida de la reina Isabel II durante el funeral de su esposo Felipe de Edimburgo

EFE y Redacción Vistazo | editorwebvistazo@gmail.com Sábado, 17 de Abril de 2021 - 18:15
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El funeral por el duque de Edimburgo se celebró este sábado con una solemne ceremonia en la capilla de San Jorge, en Windsor, para conmemorar la vida y el legado del consorte de Isabel II, con apenas 30 invitados y un pequeño coro que interpretó temas seleccionados por él mismo.
 
Fue un acto sobrio, de escala reducida a causa de la pandemia, sin sermón ni discursos de familiares o allegados, pues solo hablaron el deán de Windsor y el arzobispo de Canterbury.
 
La simplicidad marcó una ceremonia en el la reina se sentó apartada, sola, de negro riguroso, con sombrero a juego y la consabida mascarilla por la pandemia.
 
Incluso, Isabel II se mostró visiblemente emocionada y llorosa en el adiós a su esposo. La reina se mostró afligida por el dolor e inclinó la cabeza con reverencia mientras acompañaba el ataúd de su amado Felipe en su viaje final mientras su hijo mayor, el príncipe Carlos, lloraba cuando caminaba detrás del ataúd hacia la iglesia, recoge el medio '20 minutos'.
 
La emocionada reina llegó al funeral cuando sonaba el himno nacional británico y su carro, el Bentley real, se estacionó junto al ataúd de marido, donde se detuvo conmovedoramente para un momento de reflexión mientras los cañones disparaban y las campanas sonaban en memoria del duque.
 
El resto de invitados vistieron de civil, rompiendo con la tradición que normalmente obliga a llevar uniforme militar en funerales reales. Un medida adoptada por la monarca para evitar, al parecer, que su nieto Enrique quedara excluido de esa etiqueta protocolaria.
 
En la ceremonia, basada en lecturas bíblicas y cantos religiosos, el duque fue descrito como un hombre "amable, con sentido del humor y humano", por el deán de Windsor, David Conner, el único que tomó la palabra junto al arzobispo de Canterbury, Justin Welby.
 
"Nos ha inspirado su lealtad inquebrantable a nuestra reina, su servicio a la nación y a la Commonwealth, su coraje, fortaleza y fe. Nuestras vidas se han enriquecido a través de los desafíos que nos presentó, el coraje que nos dio, su amabilidad, humor y humanidad", dijo Conner en casi la única referencia personal en el funeral al difunto, por expreso deseo suyo.
 
 
También el cortejo fúnebre que precedió al servicio religioso llevó la firma inconfundible del duque. Su fuerte vinculación con todo lo militar quedó manifiesta desde el comienzo de la procesión.
 
El duque gozó de una distinguida carrera en la Marina británica y pese a que dejó el servicio activo en 1951, siempre continuó muy conectado a la vida militar durante su vida pública.
 
Otro de sus deseos se tradujo en el coche fúnebre, un vehículo híbrido Land Rover que desplazó sus restos mortales a la capilla desde el castillo, y que fue diseñado y customizado a lo largo de casi 20 años por el propio duque junto con la casa de automoción.
 
Ese automóvil fue flanqueado por representantes de diferentes regimientos militares y seguido, también, por sus cuatro hijos: Carlos, Ana, Andrés y Eduardo.
 
Los restos mortales del duque de Edimburgo serán inicialmente depositados en el panteón real bajo la capilla de San Jorge.
 
Si bien el ataúd del marido de la reina Isabel II yacerá inicialmente en esa cripta, está dispuesto que cuando la monarca británica muera, se le trasladará a la capilla conmemorativa de estilo gótico de la iglesia Rey Jorge VI para que el matrimonio esté enterrado en el mismo lugar
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