Aborto: despenalicemos el debate… | Vistazo

Aborto: despenalicemos el debate…

Opinión, Carlos Rojas Araujo

Carlos Rojas Araujo

Aborto: despenalicemos el debate…

Viernes, 30 de Noviembre de 2018 - 09:27
Ecuador demuestra su incapacidad para impulsar un debate público serio sobre un tema impostergable: la despenalización del aborto. Las redes sociales han desnudado las profundas taras políticas, moralistas y discursivas que perfilan nuestra sociedad.
 
La intolerancia puede más que cualquier evidencia empírica y la capacidad para descalificar al otro concita más aplausos virtuales que el llamado a un diálogo sensato. Somos un país tercermundista y, por lo visto, nos tomará más tiempo madurar.
 
La Comisión de Justicia de la Asamblea analiza un proyecto de reforma al artículo 150 del COIP, creándose la causal del “aborto no punible por violación en general”. El tema se complica porque tres de los líderes políticos más influyentes, Guillermo Lasso, Jaime Nebot y Rafael Correa, se oponen a cualquier tipo de despenalización en esta materia. Y como los dirigentes son el reflejo de sus pueblos, buena parte de la sociedad ha tomado partido desde posiciones extremas y destructivas.
 
Quienes se oponen al aborto por violación argumentan que el respeto por la vida no es negociable, invocando el artículo 45 de la Constitución y una serie de valores tradicionales y familiares que, en muchos de los casos, están cubiertos de enorme hipocresía.
 
Hipocresía, porque según la Agenda Nacional de las Mujeres, el 25 por ciento de ellas ha sido violentada sexualmente. La mayoría, en su entorno familiar y social. Si cerramos los ojos ante ese fracaso nacional no podremos iniciar un debate tan delicado.
 
Del otro lado están los grupos “progresistas” que encontraron en estas batallas un espacio de politización pavorosa, invalidando argumentos biológicos y científicos, con tal de imponer una agenda rígida y sin raigambre cultural.
 
Es inaceptable que quienes hacen lo imposible por restarle importancia a la vida de un feto, salen a las calles para defender y precautelar la de los animales.
 
Campea el moralismo y la incoherencia cuando el problema de fondo es de salud pública.
 
Ecuador, después de Venezuela, tiene la segunda tasa más alta de embarazo adolescente de América del Sur (77,3 por cada 1.000 partos); la mayoría de las madres precoces es pobre. Según la OMS, esos embarazos son producto de una violación o de relaciones que la legislación nacional no consiente. La Defensoría Pública advierte que una de cada cinco agresiones sexuales es en contra de menores de 14 años.
 
La sociedad ecuatoriana debe entender que el embarazo adolescente es la consecuencia de graves trastornos familiares y de un entorno marcado por la violencia. Por eso, el Estado, sus autoridades y las leyes, así como el sistema público de Salud tienen que abrir la discusión sobre la despenalización del aborto en caso de violación.
 
Mirando hacia otro lado no se evitará que muchas mujeres interrumpan sus embarazos desde la clandestinidad, poniendo en riesgo sus vidas o que terminen en la cárcel. El país también ha fallado al dar ayuda integral para que quienes fueron abusadas sepan cómo hacer frente a un embarazo no deseado. Ni siquiera la aplicación de justicia para los violadores ha sido expedita.
 
Que los médicos y los psicólogos marquen la pauta del debate jurídico; y si hay políticos y activistas que no están dispuestos a despojarse de prejuicios e intereses, eviten opinar.