CEIBITOS

Paraísos Escondidos del Ecuador te lleva a este recinto ubicado entre la frondosa y majestuosa Cordillera Chongón Colonche y el paraje desértico de la Península.

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: ¿Había escuchado antes sobre la puesta de la mesa de los Muertos? No solo pasa en México como el cine nos ha mostrado. Este ritual poco conocido en el país, es a su vez una de las tradiciones más antiguas de ciertos pueblos asentados en la provincia de Santa Elena, como Los Ceibitos.

Los Ceibitos es un pequeño pueblo como sacado de un cuento, tanto por su ubicación como por las cosas que suceden aquí. Esta comunidad de gente alegre y trabajadora está escondida entre enormes bosques de ciebos y la increíble cordillera Chongón-Colonche.

Su nombre hace alusión a esos bosques de centenarios ceibos que lo rodean y le dan un toque encantador. Pero algo que también vuelve a este recinto un lugar encantado es que pese a estar a menos de dos horas de Guayaquil, aquí aún se celebra el "Día de los Muertos" como hace cientos de años, con algunos pequeños cambios traídos por la conquista española. Sin embargo, desde la época de la cultura La Vega, hace más de 10.000 años, en esta zona ya se rendía tributo a sus "finados" o muertos.

Pero hay más tradiciones antiguas que aún se mantienen intactas en Los Ceibitos. Es un pueblo que todavía genera sus ingresos con la recolección de la lana de ceibo, aunque poco a poco esta actividad va desapareciendo debido al bajo consumo de los productos que se realizan con este insumo, con colchones o alhomadas. Para que tengan una idea, antes en Guayaquil las familias solían comprar únicamente colchones rellenos con este algodón, pero la espuma u otros tipos de relleno han cambiado el mercado.

$!Los habitantes de Ceibitos han vivido por años de la recolección de la lana de Ceibo, además de la agricultura.

Durante una época del año también recolectan barbasco, un fruto que se utiliza en las camaroneras. Otras familias producen carbón, se lo hace a partir de los árboles de Algarrobo, que cortan en su mayoría cuando van a preparar el suelo para sus sembríos. El carbón que producen es duro, de muy buena calidad. También se dedican a la recolección de miel de abeja, pero es la agricultura básicamente, lo que más les genera ingresos, ya sea sembrando maíz con las lluvias de invierno o en pequeñas chacras en las que siembran hortalizas para su posterior venta y consumo personal.

CHOLOS DE MONTAÑA Y SU GASTRONOMÍA

Con sus rasgos característicos bien marcados, con su tono oscuro de piel y su inconfundible nariz aguileña, al pueblo cholo se lo puede dividir en dos segmentos y con diferentes tradiciones.

Uno es el pueblo cholo del mar, conformado en parte por pescadores asentados en las costas de la provincia de Santa Elena, gente que vive primariamente de lo que provee el mar, haciendo que su gastronomía sea totalmente diferente a la de los Cholos de la montaña. Estos últimos son los que habitan en lugares como la comunidad Las Balsas, a la cual pertenece el recinto Los Ceibitos, aquí a diferencia de las caritas fritas o del ceviche de sus hermanos de playa, la gastronomía gira básicamente alrededor del maíz y la yuca.

Un delicioso seco de chivo, un caldo de gallina criolla cocinado en un fogón o la tradicional natilla de maíz, son parte de la sabrosa gastronomía chola de montaña, pero ya hablaremos de esto luego, cuando toquemos el tema del Día de los Muertos, aquí tal cual la película "Coco" se le deja la comida al "finado".

$!Los alimentos que se preparan en Los Ceibitos provienen de sus chacras y de los animales que crían en la zona.

HERENCIA GUANGALA Y GUANCAVILCA

En esta zona, según los estudios arqueológicos hechos durante los últimos años, se han encontrado vestigios de las culturas Guangala y Guancavilca. En el centro de Los Ceibitos se encuentra un pequeño museo que guarda como principal tesoro, varios monolitos con formas humanas y uno con forma de mono. Estas grandes figuras talladas en roca servían para marcar sus tumbas.

Estas piezas pre-colombinas, junto a otras que aún se siguen encontrando en las chacras ubicadas en los costados de los caminos, son la comprobación de que hace cientos de años en estas tierras hubo asentamientos humanos de las primeras culturas indígenas ecuatorianas.

$!Un museo en el centro del pueblo posee monolitos que usaban las antiguas culturas indígenas de la costa para marcar sus tumbas.

EL DÍA DE LOS MUERTOS

A Los Ceibitos se llega de dos maneras, una por la Ruta de la Spondylus, desviándose por Palmar hacia Colonche y continuando la ruta por un camino de tercer orden hacia la cordillera. Este camino toma cerca de 4 horas desde Guayaquil.

$!Los Ceibitos es un recinto de Santa Elena ubicado entre la cordillera Chongón Colonche y enormes bosques de ceibos centenarios.

Pero ¿cómo di con este lugar? Preguntando... Estaba en búsqueda de un destino para documentar el Día de los Muertos, pues había oído que el pueblo cholo lo celebraba de una manera distinta. Así di con la última casa del pueblo, y ahí estaba Florita regando las plantas de su pequeña terraza, en una casa de caña, una típica representante de esta comuna.

Con la hospitalidad tradicional de la gente del campo, un 2 de Noviembre (Día de los Difuntos), doña Florita me explicó que había llegado tarde para la “puesta de la mesa”, así se denomina al evento en el cual se le deja la comida que más le gustaba al finado. Ellos cocinan todo el 1 de Noviembre para dejar en la noche la comida, y así, el 2 en la madrugada, los espíritus de los muertos llegan a disfrutar del banquete. Cuando amanece la gente va al cementerio.

Varios años después regresé para poder documentar la preparación del banquete y la puesta de la mesa que me había perdido. Me llamó la atención que les dejan también comida a los niños que han fallecido, pero esta vez, a diferencia del seco de gallina criolla, la natilla de maíz o la torta de yuca, les dejan yogurt, caramelos y galletas.

$!Los habitantes de Los Ceibitos preparan un banquete para sus muertos el 1 y 2 de noviembre.

Para estas comunidades, ni la navidad o un cumpleaños es tan importante como el Día de los Muertos, por esta fecha quienes se criaron aquí pero viven en la ciudad, regresan al pueblo para ser parte de la celebración.

La segunda forma de llegar acá es por la Cordillera, a través de un camino de verano, es decir, que en la época de lluvias es imposible. Esta ruta me la recomendó Lucio, esposo de doña Florita, una ocasión en la que al despedirme comenté: “me voy, me quedan 4 horas de viaje aún”. “Váyase por Limoncito, es más cerca” me dijo y luego me explicó la ruta. En menos de una hora y media ya estaba en el peaje, pero definitivamente es un camino para los amantes de la aventura (se requiere por ley un auto 4x4), eso sí, no se van a arrepentir de los paisajes que van a ver.

Así transcurre la vida en Los Ceibitos, tranquila, como si el tiempo no pasara, un sitio perfecto para fotografiar ceibos, gente y atardeceres, y no se pierdan a pocos metros detrás de la casa de Florita, de un cielo estrellado que les recordará el paraíso escondido donde se encuentran.

$!Los Ceibitos, un paraíso rodeado por ceibos centenarios