Venezuela se desangra | Vistazo

Venezuela se desangra

Martes, 01 de Noviembre de 2016 - 10:58
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“Cómo pasar de una autocracia a una dictadura en menos de un mes: pasas por encima del Parlamento para aprobar el Presupuesto Nacional, le dices a la gente que no les vas a distribuir alimentos si no te apoyan, suspendes las elecciones regionales hasta 2017, unos tribunales penales desactivan el Referendo Revocatorio, al menos por un rato; dictas prohibición de salida del país a varios líderes opositores. Y, con todo eso, todavía hay gente que no quiere llamarlo por su nombre y/o que le echa la culpa de todo el desastre a la oposición”. 

Esta es la reflexión que Suhelis Tejero, periodista venezolana residente en España, colgó en su muro de Facebook, el pasado 21 de octubre. Ahí se resume con absoluto sentido común, algo muy propio de las personas inteligentes y honestas, la maldición política que ha caído sobre su país. Tejero tiene toda la razón, nadie en el continente americano se atreve a llamar al régimen de Nicolás Maduro por su nombre. Luego de que ese gobierno cortara de un tajo la posibilidad de que el pueblo decida en las urnas su permanencia en el poder, quedó demostrada, una vez más, que la impavidez de los presidentes latinoamericanos tiene un solo propósito: cuidar el cargo de Maduro.

Como Venezuela le quedó muy grande a la diplomacia regional, es el papa Francisco quien ahora busca una negociación inteligente y tras bastidores, para evitar que en Caracas estalle un polvorín de consecuencias impredecibles para todo el hemisferio. A juzgar por los resultados de Luis Almagro, secretario general de la OEA, y del expresidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, es muy probable que el Pontífice también fracase. A Maduro no le importa la reputación internacional; su interés es mantener a flote un gobierno empapado de denuncias de corrupción para no rendir cuentas ante la justicia venezolana y la internacional. Cuando él se vea acorralado, romperá los diálogos y aplacará la protesta venezolana con más represión.

El Papa debe ser consciente de que la salida a la crisis de Venezuela pasa por el convencimiento de los presidentes latinoamericanos de que en ese país no hay una democracia, de que Maduro fracasó como mandatario y de que ya no es momento para maquillar sus excesos en nombre de Hugo Chávez o del Socialismo del siglo XXI.

En este intento del Vaticano por impulsar un diálogo en Venezuela se busca la participación de Barack Obama y Raúl Castro como artífices de primer orden. Pero poco se logrará si Juan Manuel Santos, Rafael Correa y Evo Morales, por su cercanía política, no exigen a Maduro someterse a las reglas del juego democrático de la Constitución de Venezuela, respetar a la Asamblea Nacional y reconocer que hay una lucha legítima en las calles.

Los políticos latinoamericanos debieran escuchar reflexiones como las de Suhelis Tejero. No es momento para bostezar hacia un lado, mientras Venezuela se desangra. En poco tiempo, la historia contará cómo ese régimen ha sido tan macabro como cualquier otra dictadura setentera. Y los cancilleres que hoy se sienten felices de viajar en el asiento trasero del carro de Maduro, en algún momento, tendrán que explicar su complicidad, así ya estén de vuelta en su país de origen.