Otro golpe a la empresa privada | Vistazo

Otro golpe a la empresa privada

Jueves, 20 de Octubre de 2016 - 18:23
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La forma en la que Alianza PAIS en su conjunto –el Gobierno, la Asamblea, el presidente del IESS, la Superintendencia de Control del Poder del Mercado– tramitaron la Ley de Medicina Prepagada, muestra la poca madurez de un movimiento político que en 10 años nunca le interesó dialogar. Tampoco valoró el papel que la empresa privada juega en la economía ni aprendió a ser lo suficientemente transparente con el manejo de los recursos públicos.
 
Con su gran poder de voto legislativo y de veto presidencial, el oficialismo, en varias oportunidades, ha impuesto regulaciones económicas, movido por sus fuertes cargas ideológicas y su desesperación por obtener más y más recursos. El caso de los seguros médicos es de antología. Se puede suponer que la ampliación de las coberturas para personas mayores de 65 años, así como para enfermedades preexistentes es un logro social de esta ley, aunque el impacto económico que la normativa represente para las aseguradoras no deba interesarle al país, pues lo único que cuenta es meter en cintura al despiadado capital.
 
Pero de allí a obligar a que los seguros médicos privados cubran parte de los costos en los que incurra el IESS o la Salud Pública, en la atención de sus pacientes, es una medida reprochable. Los ecuatorianos pagan en impuestos (renta, IVA, ICE, salida de divisas, etc.) suficiente dinero como para que el Estado les retribuya con una buena atención en salud. Ese es un derecho constitucional. Y quienes aportan a la Seguridad Social, que es un egreso adicional a toda la carga tributaria, esperan una prestación médica transparente y sin condiciones.
 
¿Por qué al Estado tiene que importarle cuántos seguros médicos contrata un ciudadano con su dinero? ¿No es una arbitrariedad que el Estado, ahora tan preocupado por proteger la información privada en una ley apadrinada por Gabriela Rivadeneira, disponga de bases de datos para saber qué ecuatoriano cuenta o no con una póliza personal? En cambio, quienes administran el IESS ¿serán lo suficientemente transparentes como para explicar a los dueños de la Seguridad Social, es decir a los afiliados, las razones por las cuales se necesitan recursos extras para cubrir las prestaciones de salud de la que se supone es la institución que más dinero recibe en todo el Ecuador?
 
A quienes diseñaron, aprobaron y vetaron esta ley les preocupará muy poco que en adelante los planes de aseguramiento privado suban de precio –el mercado juega con incentivos–, que su servicio pierda calidad o, peor aún, que medidas como esta saturen los ya atestados servicios públicos. De un tiempo acá, el presidente Rafael Correa y sus colaboradores han dicho que luego de 10 años de una agresiva inversión pública, es momento de que la empresa privada dinamice la economía. Pero con leyes como esta, lo que menos hacen es mostrar un rostro amable al inversor.
 
La Revolución Ciudadana nunca aceptó que la actividad económica privada es vital para un país y que, por lo tanto, necesita estímulos, mas no que el señor (¿candidato?)  Richard Espinosa acuse a los empresarios de chantajistas ante un intendente de este Estado controlador.