Los militares y sus cartas | Vistazo

Los militares y sus cartas

Jueves, 26 de Mayo de 2016 - 07:58
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Era muy arriesgado suponer que la sociedad cerraría filas alrededor del reciente reclamo de las Fuerzas Armadas, cuando en estos diez años vio al Gobierno demoler instituciones sin que nada lo frenara.

El cruce epistolar entre los militares y el Gobierno, a propósito de la situación financiera del Issfa y el débito de los 41 millones de dólares de los terrenos del Parque Samanes, derivó en una infructuosa demostración de poder. La cúpula de las Fuerzas Armadas apostó por un recurso valioso y extraordinario –el envío de sendas cartas– sin obtener mayores resultados. Mientras que el Ejecutivo, una vez más, dio muestras de su particular modo de entender la democracia. El principio del respeto institucional quedó relegado.

Si bien los militares hicieron pública su legítima preocupación por el Issfa para que el país hablara del tema, el Gobierno la proyectó como el típico conflicto de intereses de un grupo que defiende privilegios.

En el medio quedó una opinión pública desconcertada, que durante años vio en el frente militar a un sector capaz de desestabilizar políticamente, dada su condición de ‘veto player’. Pero esta vez se enredó en el reclamo y la confrontación.

Era muy arriesgado suponer que el conjunto de la sociedad cerraría filas alrededor del reciente reclamo de las Fuerzas Armadas, cuando en estos diez años vio al Gobierno, que tanto refrendó en las urnas, demoler una a una las instituciones sin que nada lo frenara.

La clase política quedó arrinconada, como también los gremios empresariales, los trabajadores y los movimientos sociales. El combate planetario contra la prensa ha sido sistemático e implacable. La dirigencia estudiantil, los indígenas, los gobiernos seccionales…, perdieron fuerza, porque la única voz en esta democracia es la del Presidente.

¿Cómo miraron las FF.AA. esta década de debilitamiento democrático? Muchos sectores ansían conocer esta respuesta. Es verdad que la dirimencia militar durante el período 1997-2005 obligó a que su rol institucional se replanteara en Montecristi. Sin embargo, el Ecuador, más allá de las interrupciones presidenciales, lo que realmente anhelaba era la construcción de una nueva democracia. Y para eso, el papel de las FF.AA. era fundamental, pues no deja de ser una de las instituciones mejor valoradas por la gente. ¿Cómo vieron el Ecuador de la Revolución Ciudadana?

Resulta paradójico que este enfrentamiento entre militares y el Gobierno se produzca cuando el país vive aprietos económicos: el reclamo por los recursos del Issfa se convirtió en su principal argumento para denunciar el irrespeto por parte de Carondelet. Y lo es mucho más que el Ejecutivo trate de zanjar esta polémica con los mismos instrumentos con los que ha enfrentado a otros sectores: cadenas nacionales, reproches presidenciales por televisión y, como se vio en el Issfa, el deseo de cooptar asociaciones de militares retirados para alinearlos con el Régimen y menguar el músculo de su protesta.

Por todas estas razones, no se puede minimizar esta pelea. Si las FF.AA. recurren a la opinión pública para exponer su incomodidad, es porque necesitan una nueva forma de interlocución con la sociedad. La ciudadanía debe ser consciente de que el sector militar vive una transición, no solo generacional, sino también doctrinaria en función de las nuevas urgencias y desafíos de las naciones. En esa transformación, los intereses de los políticos pueden minar su principal activo que es su innegociable independencia. Los militares jóvenes, que ascenderán con el paso de los años, tienen la ventaja de que esta década de extrema polarización y caudillismo pasará pronto. Así podrán enfocarse en esta urgente transformación.

Carlos-Rojas-Araujo