La UNE ya está muerta | Vistazo

La UNE ya está muerta

Jueves, 04 de Agosto de 2016 - 09:21
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La UNE no tendrá fuerza para pelear desde las calles porque su falta de coherencia política y su pésimo manejo de la educación la pusieron al margen de la historia.

Ha sido sistemático el deterioro de la Unión Nacional de Educadores (UNE) en estos años, al punto que su posible disolución no pasó del consabido registro noticioso.

Según el Ministerio de Educación, el casi septuagenario gremio de los maestros incumplió el reglamento del Sistema Unificado de Información de las Organizaciones Sociales, al no haber inscrito a su actual directiva. Aparentemente, es un trámite menor, solucionable por la vía burocrática. Pero como el Régimen se toma las cosas en serio y dada su permanente fijación con este sindicato, alma del emepedismo, no sería nada raro que el final estuviera cerca.

Es hora de ponderar el legado de la UNE. En una nación con instituciones frágiles, haber llegado a los 66 años es un punto que cabe destacar y, por qué no, lamentar su eventual disolución. Quienes hoy la lideran argumentarán que el asedio gubernamental tiró abajo su poderosa organización que botaba ministros, paralizaba las clases y ponía a temblar a los presidentes.

A medida que la UNE fortalecía sus estructuras y su capacidad de movilización, el Estado se debilitaba por cuenta de los paros que organizaba y los chantajes plasmados en sus pliegos de peticiones. No cabe escandalizarse por la capacidad de movilización que llegó a tener el Magisterio ni por la forma en la que se expresó todo el repertorio de su acción colectiva. Los sindicatos pelean en serio y a veces desde la irracionalidad.

Lo que sí se debe ver en retrospectiva es el oportunismo que rodeó a la UNE. Desde su brazo político, el MPD, era fácil asumirse como el aliado inicial que organizaba las movilizaciones a cambio de cuotas de poder. Y cuando el presidente de turno se debilitaba, ponía distancia, gritaba un manifiesto de ruptura y lanzaba piedras en las calles para tumbarse al gobierno. Entre tanto, la educación fiscal en el Ecuador estaba postrada. En esta década, la UNE (léase, el MPD) se equivocó con Rafael Correa. Hizo campaña por él, le permitió cerrar a palazos el Congreso en 2007 y así se allanó el camino hacia el poder absoluto desde donde, precisamente, el Gobierno ejecutó el plan para sepultarla.

Correa mató simbólicamente a la UNE cuando denunció, con toda razón, que la educación pública en el país era un desastre. Y lo seguirá haciendo, así la de hoy tampoco dé señales de una gran transformación.

El Gobierno persiguió sin límites a los dirigentes de la UNE y debilitó su músculo financiero al cortar de un tajo las aportaciones y fondos del Magisterio, vía resoluciones polémicas, legalmente discutibles. Al final, creó un gremio paralelo, la Red de Maestros, que hoy defiende a la Revolución Ciudadana y a su Ministro de Educación.

Mucha gente sentirá que el fin de la UNE es un logro del Gobierno, sin darse cuenta que en democracia, los sectores sociales bien organizados pueden ser contrapesos reales al poder hegemónico. Pero la UNE ya no tendrá fuerzas para pelear desde las calles porque su falta de coherencia la puso al margen de la historia. La UNE, en realidad, se sepultó muchos años atrás.