La agenda parlamentaria 2017 toma forma | Vistazo

La agenda parlamentaria 2017 toma forma

Jueves, 17 de Noviembre de 2016 - 18:27
Facebook
Twitter
Email
 
Es posible que solo sean ofertas de campaña y que de instalarse la próxima Asamblea Nacional, en mayo de 2017, las prioridades legislativas respondan, como ya ha ocurrido antes, a los intereses particulares de los grupos de poder.
 
Pero a la luz de los planteamientos efectuados por los candidatos presidenciales –con excepción de Lenín Moreno, por cierto–, parece tomar forma una agenda parlamentaria mínima, donde el marco conceptual de las reformas pendientes y la voluntad política de sus actores, por ahora, no revisten mayores obstáculos.
 
Paco Moncayo, Guillermo Lasso, Abdalá Bucaram Pulley, Washington Pesántez y Cynthia Viteri han insistido, durante sus entrevistas en el programa Políticamente Correcto, de Ecuavisa, en la necesidad de avanzar en una reforma política y otra tributaria que pongan límites al hiperpresidencialismo, que reduzcan y fiscalicen el gasto público, que mejoren el clima de libertades democráticas y garanticen confianza para invertir en el Ecuador. 
 
Todos los aspirantes aseguran que de llegar al poder convocarán a una consulta popular para reformar la Constitución, tumbarse la reelección indefinida o replantear el Quinto Poder, lo cual implicaría una Asamblea Constituyente. También sugieren mandar a sus casas a las autoridades de control que responden al correísmo, cambiar la Ley de Comunicación, eliminar el Impuesto a la Salida de Divisas, el anticipo del Impuesto a la Renta y poner en orden las cuentas del IESS.
 
Sin embargo, la posibilidad real de impulsar esos cambios dependerá de cómo quede conformada la próxima Asamblea. Si Alianza PAIS logra la mayoría  escenario difícil aunque no imposible–, las presiones por estas reformas pasarán a las calles, más aún si la crisis económica estalla en el despacho de Lenín Moreno. También es probable que el oficialismo, con sus lógicas verticales y teniendo el 35 o 40 por ciento de los escaños, bloquee al próximo parlamento si este se fragmenta en muchas bancadas.
 
Ante esta eventualidad, la segunda vuelta electoral sería el momento preciso para que los apoyos políticos que capten los candidatos finalistas se sustenten en una agenda parlamentaria multipartidista de mediano plazo.
Se ha visto con éxitos, fracasos y desaciertos cómo Lasso, Moncayo y Viteri han buscado adhesiones en favor de sus candidaturas.
 
Lasso y Moncayo han hecho gala de desprendimiento y demagogia al aceptar todo tipo de alianzas. Incluso, Lasso decidió correr el riesgo de que por entregar tantas cuotas de poder, termine sin apoyos partidistas propios en la próxima Asamblea. ¿Qué pasa si SUMA se aleja de Lasso, como Pachakutik lo hizo de Lucio Gutiérrez en 2003? 
 
Lo mismo se podría advertir en el caso Moncayo, si Jimmy Jairala o el movimiento indígena se distancian de él luego de las elecciones. En todo caso, ese espíritu de unidad es positivo.
La situación política y económica del Ecuador requiere de una gobernabilidad legislativa que se adapte a un parlamento fragmentado. Ni siquiera Moreno podrá desestimar esas reformas si su objetivo es gobernar para el Ecuador y no para cuidar la retirada de Rafael Correa.