En los zapatos de Messi | Vistazo

En los zapatos de Messi

Jueves, 21 de Julio de 2016 - 08:00
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El caso del astro argentino debe servir de referencia en países como Ecuador, donde sus ídolos no pueden esconder los graves tropiezos que dan.

Si el astro argentino Lionel Messi tiene bien desarrollado el sentido de la trascendencia, será consciente de que este 2016 pasará como uno de los peores años de su carrera deportiva. Se fue de la selección argentina frustrado por haber perdido la final de la Copa América. Era la tercera vez que el triunfo, luciendo la camiseta de su país, se le iba de las manos.

La molestia debió ser más intensa al ver que su eterno rival, Cristiano Ronaldo, se vestía de gloria al ganar la Eurocopa con los colores de Portugal, un país más modesto que Argentina, hablando en términos futbolísticos.

Entre la derrota gaucha y el triunfo lusitano, Messi fue condenado en España, prácticamente con las justas, por defraudación fiscal; un delito inaceptable en alguien que es imitación para millones de niños alrededor del mundo.

La Audiencia de Barcelona condenó al astro a 21 meses de prisión (que no necesariamente implican cárcel) y al pago de 2,1 millones de euros por delito fiscal. De esta manera, se dejó sin efecto la inhibición de la Fiscalía española, argumentado que Messi y su padre, administrador de su riqueza, ‘ignoraban’ los trámites de sus abogados, pese a que todos los papeles llevaban sus firmas.

Son tan graves los cargos contra Messi que ni el Barça, equipo donde deleita con sus goles, ni su portentosa hinchada los han podido digerir. Todo lo contrario, ese club, también referente mundial del éxito futbolero, desplegó la campaña #Todos- SomosLeoMessi, para mostrar su apoyo incondicional “al mejor jugador del mundo”.

Sectores de la opinión pública española reaccionaron con indignación, al señalar que el Barça manipuló a sus hinchas y que actuó con irracionalidad al no poner proporciones entre el talento de su número 10 y las culpas por las que ha sido juzgado. El problema con el caprichoso Messi se reduce, para muchos, al típico caso del ídolo con pies de barro que tarde o temprano volverá a deslumbrar. Pero en el fondo, la complicidad urdida en su torno demuestra que los valores y principios de una sociedad pueden flaquear cuando se trata de defender a los poderosos.

Este caso debe servir de referencia en muchos países como Ecuador, donde los ídolos no pueden esconder sus graves tropiezos. Cabe dejar en claro que el delito de Messi no tiene comparación con las acusaciones que se han formulado en las últimas semanas contra el exvicepresidente Lenín Moreno, por las dietas estatales que percibe de parte del Estado ecuatoriano, por su actividad de alto comisionado de la ONU.

Sin embargo, los argumentos que el canciller Guillaume Long ha esgrimido para defenderlo y diluir estas acusaciones son las que sí pueden ser comprables con la actitud del Barça. Es decir, anteponer el prestigio, el carisma, el buen nombre y el orgullo nacional que a su juicio inspira este político ecuatoriano por encima de cualquier otro argumento. Long demuestra que en el país hay ciudadanos con diferente rasero. Aquellos a los que casi por decreto no se los puede cuestionar ni exigir cuentas, frente a otros que, en cambio, son apresados por protestar, como ocurrió con una dirigente indígena en Loja.

Una verdadera revolución ciudadana implica moldear una sociedad en donde fallas como las cometidas por Lionel Messi en España sean juzgadas sin importar el tamaño de su hinchada.