El desastroso legado que deja el gobierno que salvó a la democracia | Vistazo

El desastroso legado que deja el gobierno que salvó a la democracia

Martes, 06 de Abril de 2021 - 12:27
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Esto que podría sonar a una cantinflada o un oxímoron, es la esencia de como resumo la presidencia del 46 Presidente de la República del Ecuador Lenín Boltaire Moreno Garcés, que termina su mandato sumido en un completo desgobierno, que cuenta las horas (más que los propios administrados) para que termine su mandato.

La tuvo difícil (como todo presidente) pero este en particular porque llegó al poder no por sus propios méritos –léase nuevamente la actual situación electoral- sino porque heredó un legado, donde la tónica era que recibía -recuerden- “la mesa servida” de parte de nada más que el mayor caudillo que haya tenido la historia reciente del país.

Pronto se enteró que la bendita mesa no refería a una economía estable y saludable, sino al hecho de recibir un gabinete armado en donde todos los altos cargos lo ocuparían los más fervientes séquitos correístas que contaban ya con sus instrucciones y agenda propia. Y claro, ninguna de las partes se acopló a este nuevo escenario en donde se migraba de un liderazgo irrestricto e imposible de cuestionar, a uno en donde el vicepresidente florero pasaba a ser el comandante en jefe, por supuesto los roces estallaron de inmediato.  

Hagamos un somero recuento, luego de casi toda una década en la Vicepresidencia, alejado de la realidad, tenía a su cargo literalmente la misión sonrisa, sí logró efectivamente contentar a todos porque no molestó a nadie, hecho que le catapultó para otro gran hito en su carrera, auto becarse a Suiza con el dinero de todos inventándose otro cargo honorífico, esta vez como acompañante del Secretario General de Naciones Unidas para los discapacitados, gran nueva cortina de humo que servía a todos, el principal convencido en su momento fue el propio caudillo que lograba mantenerlo como una ficha popular entre los ecuatorianos, al tiempo de alejarlo nuevamente del verdadero gobierno y de las decisiones que afectaban al país.

Funcionó, a tal punto que cuando llegó el momento de tener que presentar a un candidato a las elecciones, se posesionó fácilmente como el idóneo porque alejado como estuvo siempre del verdadero poder, no causó miedos ni antipatías entre los electores ni lo séquitos; y fue así como luego de un cuestionado proceso electoral, Moreno fue elegido presidente del Ecuador.

Pero claro, explota la burbuja y se derrumba la casa de naipes cuando finalmente asume el poder y se disparan todos en el pie porque se produjo el descubrimiento cuántico del agua tibia y esto fue lo que salvó al Ecuador, Moreno se dio cuenta que formaba parte de un legado autoritario que silenciaba a toda disidencia y que bajo el mantra de un inventado socialismo del siglo XXI los séquitos enquistados se encargaron de perpetrar los mayores actos de corrupción durante la mayor época de bonanza que haya tenido nuestro país.  

La historia lo juzgará, yo le reconozco al presidente la valiente decisión de desmarcarse del cártel correísta, tuvo una terrible Presidencia porque nos fuimos al otro extremo, aquí nunca hubo un liderazgo.

Concluyo con el último de los clichés de la época “prohibido olvidar”, ténganlo por seguro, el caudillo no lo hará y si regresa al poder dudo lo vuelva a soltar, en estas elecciones recuerden que nos jugamos la última carta democrática, mediten si piensan en el nulo, jamás podría decirles por quien votar, en este caso y con este recuento histórico, les digo por quien no hacerlo.

La democracia se aleja cuando el presidente pretende ser el jefe de todos los poderes como se lo quiso implantar, cuando se solapa a la corrupción o cuando se silencia a quienes piensan diferente. Hoy más que nunca, nuestro futuro y el de nuestros hijos está en juego, mediten bien su voto.