Falla grave

lunes, 28 octubre 2019 - 10:02
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    Entre los factores que contribuyeron a la anarquía  que vivió el país durante  las protestas indígenas  está la ausencia de un sistema de  inteligencia confiable. La propia  ministra de Gobierno, María Paula  Romo lo ha confirmado en varias  entrevistas: “La Inteligencia falló”.  No es una falla menor, y lo más  grave: no es la primera ocasión que  ocurre durante la administración  de Lenín Moreno.
     
    En enero de 2018, disidentes  de las FARC destruyeron un cuartel policial en San Lorenzo y tiempo después mataron a militares  ecuatorianos y secuestraron a tres  periodistas de diario El Comercio y  una pareja de comerciantes a los  cuales ejecutaron. Sus vidas se  perdieron por la descoordinación  entre los servicios de Inteligencia  y las autoridades. Entonces, se  reveló que la Secretaría Nacional  de Inteligencia, creada por el expresidente Rafael Correa había  invertido más de 300 millones  en cinco años para la creación de  una institución que esté a la “vanguardia para identificar y alertar  los factores de riesgo y amenazas  a la integridad del Estado” pero  que su misión fue desvirtuada y  se concentró en vigilar a los opositores políticos, llegando incluso  a cometer delitos como un secuestro, que ha sido judicializado.  La Inteligencia sirvió al Gobierno  y no al Estado.
     
    De la crisis de la frontera norte han transcurrido 22 meses,  pero la administración del presidente Moreno ha sido ineficaz  para reconstruir la institución.  La evidencia más dramática fue la  anarquía que reinó en los días del  paro, porque el Gobierno no dimensionó la reacción popular ni  la virulencia de los manifestantes  ante la decisión de eliminar los  subsidios a los combustibles. Por  lo tanto, no se preparó para enfrentar la avalancha y el régimen  terminó doblegado por los eventos. Las acusaciones y excusas no  sirven ahora.
     
    La Inteligencia es uno de los  pilares básicos para asegurar la  supervivencia de un país. No se  trata solo de información sino de  brindar un conjunto de estrategias  para responder a las necesidades  de seguridad nacional y las instrucciones para su aplicación. En  un mundo convulso y con amenazas tan graves a la integridad  de Ecuador por parte del narcotráfico, del crimen organizado, de  grupos irregulares y los intereses  ideológicos de algunos países, no  podemos seguir experimentando  con la reconstrucción del sistema  de Inteligencia. Necesitamos para  su estructuración no solo recursos  sino también la asistencia internacional de países que comparten las  mismas amenazas. 

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