Aberración democrática

viernes, 15 enero 2021 - 02:41
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    *EDITORIAL
     
    Contra el tiempo, el Instituto Geográfico Militar comenzó a imprimir la papeleta electoral para las elecciones  de febrero 7 de 2021. Hasta la hora de cierre de impresión se discutía inscribir a Álvaro Noboa, con  lo cual hubieran sido 17 los candidatos presidenciales. Pese a su  eliminación la papeleta electoral  será una sábana con 16 nombres:  una aberración democrática.
     
    Una revisión de los idearios de  los partidos y movimientos ecuatorianos revela que hay muchas  coincidencias en los principios,  por lo cual no se necesita más de  cuatro o cinco partidos para abarcar ese espectro. Los sistemas de  múltiples partidos que funcionan  en el mundo no superan los cinco.
     
    ¿Por qué degeneramos en un multipartidismo extremo? La principal responsabilidad recae sobre el  órgano encargado de los procesos  electorales. Se ha permitido que  sigan con vida partidos que debieron morir, porque primero se bajó el porcentaje de cinco por ciento  para mantener la vigencia jurídica,  lo que evitó una depuración. Después la partida de defunción política toma años cuando se trata  de aliados, pero es sumaria contra opositores. Por último, no hay  el suficiente escrutinio para las  nuevas organizaciones: se ha permitido la inscripción de partidos con registros dolosos. En el reciente proceso cuatro organizaciones  no debían participar, por sus registros fraudulentos, solo quedó fuera una.
     
    Otra de las causas está en la financiación estatal, que incentiva  crear un partido político por réditos económicos. Son numerosos  los partidos formados para venderse a un buen postor. El mejor  ejemplo es Justicia Social, partido con el cual pretendía inscribirse Noboa, que nació con dineros  de la corrupción de la empresa  Odebrecht como confirma la sentencia en el caso Sobornos. La financiación estatal también multiplica el número de aspirantes a  un cargo. Por recientes denuncias,  se conoce que algunos candidatos  condicionan la pauta publicitaria,  que paga directamente el CNE a  los medios, a que por debajo se  ofrezca dinero al candidato.
     
    Finalmente, está en juego un  ego sobredimensionado de algunos candidatos. Según encuestas,  de los 16 apenas tres tienen opciones. Sin embargo, como la ley electoral exige cobertura idéntica para  todos, aunque los demás ni siquiera lleguen al uno por ciento de las  preferencias ni tengan la trayectoria ni la experticia que se requiere  para una candidatura presidencial,  tendrán gran exposición mediática. Para elegir bien es necesario  menos cantidad y mejor calidad de  candidatos, y el tiempo para poder hacer una disección de sus programas y propuestas, y analizar  su idoneidad para el cargo público  más importante.
     
    Se requiere de una cirugía mayor en el sistema electoral y sus  leyes para corregir esta deformación que se ha convertido en un  cáncer del sistema de partidos. Solo así se podrá mejorar la calidad  de la democracia y por ende del  sistema de gobierno. 

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