Receta para fracasar

viernes, 6 marzo 2015 - 10:04
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    La mano dura del presidente Nicolás Maduro contra sus opositores es una cortina de humo para esconder el fracaso económico del socialismo del siglo XXI en Venezuela.

    Dicen que el petróleo no es el oro negro sino el excremento del diablo. En los 15 años de gobierno del socialismo del siglo XXI, Venezuela recibió más ingresos que en los 40 años anteriores de exportación petrolera, 785 mil millones de dólares frente a 350 mil millones. Sin embargo, si este año los precios del barril caen bajo los 60 dólares, lo que es muy probable, “Si (Venezuela) no recorta nada o no genera ingresos nuevos –que es francamente difícil– podría alcanzar un déficit de 24 puntos del PIB, que es insostenible”. (BID) ¿Dónde fue a parar la bonanza?

    En Venezuela una funda de mentas cuesta alrededor de 1,80 dólares, un galón de gasolina 0,0076 dólares, es decir que los caramelos son más caros que la gasolina. Subir el precio de la gasolina ha sido un tabú desde 1996. Ningún mandatario ha querido que se repitan las condiciones que dieron origen al Caracazo, un levantamiento iniciado por un ajuste económico cuya mecha fue el aumento del precio de la gasolina y que terminó con cientos de muertos y originó la carrera política de Hugo Chávez. El problema es que a PDVSA la petrolera estatal venezolana, producir un galón de gasolina le cuesta 42 centavos de dólar, por ende la riqueza petrolera virtualmente se esfuma. Solo en 2014, se estima que el subsidio en gasolina habría sido de 18 mil millones de dólares. No obstante, es uno de los tantos subsidios. Se ha subsidiado el diésel (14 mil millones), los alimentos (13 mil millones), la luz (cuatro mil millones), el gas (tres mil millones). Los subsidios han sido fuente de corrupción e ineficiencia. Muchas veces hay perchas vacías, pero los alimentos se pudren en los puertos.

    El deseo del presidente Hugo Chávez de convertirse en un líder continental también ha sido un lastre. Se estima que por ejemplo a Cuba, le ha entregado un subsidio anual de 10 mil millones de dólares: cien mil barriles diarios de petróleo a cambio de un batallón de médicos. Por los votos en organismos como la OEA y la ONU, Venezuela ha vendido a precio subsidiado petróleo y no exigido pronto pago a países centroamericanos y del Caribe. (Agobiada por la crisis, recién ha podido cobrar a República Dominicana una factura por combustibles usados en una década). Cálculos conservadores estiman que Venezuela ha perdido unos 44 mil millones de dólares en Petrocaribe. Hay otras contribuciones, que en contraste parecen pequeñas, como apoyo a ciertas campañas políticas de amigos: en Argentina, un agente venezolano fue descubierto con una valija con 800 mil dólares, que tenían como destinatario la campaña presidencial de Cristina Fernández de Kirchner.

    Otros miles de millones se han esfumado por la corrupción. Dos ejemplos recientes. En la lista Falciani, una de las mayores filtraciones de cuentas oscuras en el banco suizo HCBS en 2006, las cuentas venezolanas suman 14 mil millones de dólares. Una de ellas le pertenece al tesorero de campañas y exguardaespaldas de Chávez, Alejandro Andrade. Recientemente, en el canal MIRATV (Miami), un programa de periodismo investigativo exhibió una papeleta de retiro de la cuenta de María Gabriela Chávez en un banco de Nueva York. La hija del comandante que ocupó el puesto de primera dama, tendría como saldo en su cuenta 786 millones de dólares. Otro guardaespaldas del comandante Chávez ha denunciado que el presidente de la Asamblea Diosdado Cabello y el exministro de defensa Víctor Hugo Rangel, estaban al frente del Cartel de los Soles, una organización que ha concentrado el tráfico de la cocaína colombiana hacia Estados Unidos y Europa.

    Mientras ha habido derroche en subsidios nacionales y extranjeros, no ha habido eficiencia para mantener la infraestructura petrolera. PDVSA ha debido endeudarse para mejorar sus refinerías, pero todavía no logra retomar la producción que tenía antes de la era Chávez-Maduro. Con los precios del petróleo a la baja, el colapso era inevitable. El anuncio de que se preparaba un golpe para destituir a Nicolás Maduro y la prisión de los dirigentes políticos de oposición es una cortina de humo, para esconder el fracaso del modelo.

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