Generación perdida

viernes, 15 enero 2021 - 02:50
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    POR PATRICIA ESTUPIÑÁN
     
    Casi tan dolorosa como la  muerte porque significa una  condena a una vida de frustración y pobreza es la disrupción  que la pandemia ha causado en los  sistemas educativos. Como consecuencia, según los expertos, en el  mundo habrá una generación perdida y en los países y las poblaciones de menores ingresos, aún más.  En Ecuador, la afectación será general pero las deficiencias serán más  profundas en las áreas periféricas  de las ciudades y en las zonas rurales, por sus recursos más limitados. Concentrarnos en su solución
    debe ser la prioridad de la educación pública y privada. No es una  misión imposible. Experiencias en  países que han pasado por grandes  guerras y desastres naturales demuestran que cuando hay conciencia, planificación y esfuerzo, no solo  se puede revertir la desventaja sino  inclusive aprovechar la crisis para  reformas generales. En Afganistán,  después de la guerra que desalojó  a los talibanes del poder a comienzos de la década pasada, la matrícula para las mujeres aumentó de 1,2  millones a 3,5 millones.
     
    Ismail Khan, un afgano que creció en un campo de refugiados en  Paquistán y que aprendió el valor  de la educación en ese campamento  y hoy es educador en Estados Unidos, sostiene que los vacíos de enseñanza se pueden corregir en poco  tiempo reentrenando a los maestros con ese propósito y ubicando a  esos maestros en los sitios con deficiencias más profundas. Esto hizo  él en su país, en centros que dirige  un hermano suyo. También, Nueva Orleans lo estableció así después  del huracán Katrina. Sin embargo, se puede ir más allá de ajustar  los vacíos dejados por la disrupción  educativa. En Kosovo, donde hubo  una guerra civil devastadora en los  años 90, firmada la paz se cambió  el sistema educativo, aprovechando otras aptitudes que se desarrollan en una crisis como son la resiliencia, la tolerancia, la simpatía y la  creatividad, que no se miden en las  pruebas académicas.
     
    Según el Fondo Monetario Internacional, la pandemia ha acelerado el cambio en las competencias  laborales que se necesitan. Desaparecerá la demanda para muchas  carreras actuales en los próximos  años, no en décadas. ¿Por qué no  aprovechamos esta crisis para finalmente transformar nuestro sistema educativo? ¿Quién de los presidenciables tiene como prioridad  en su agenda esta reconversión?  Esa es la verdadera revolución. Será la llave para abrir el candado del  desarrollo. Lo demás son como dice  una canción “tan solo palabras”.

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