Revivió la social democracia

lunes, 11 octubre 2021 - 09:19
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    El plan de gobierno Creando Oportunidades 2021-25 ha sido una verdadera sorpresa. El documento empieza con abundantes citas de autores liberales, preludio de un contenido de ideología liberal que Lasso impulsó desde su tanque de pensamiento Ecuador Libre. Pero la realidad es distinta. No propone un rompimiento con el pasado, sino mas bien una reconciliación entre las demandas del socialismo y el mercado.

    En Guillermo Lasso revivió la social democracia, postura ideológica que apoya la intervención estatal en la economía y en lo social para promover la “justicia social” en el marco de una economía capitalista. Dentro de esta visión lo prioritario es reducir la desigualdad, discriminación y pobreza a través de la intervención estatal. Objetivos cercanos al socialismo del correato, pero existe una diferencia importante. La social democracia no demoniza al mercado: Estado y mercado son corresponsables del bienestar.

    ¿En qué momento se produjo esta metamorfosis en Lasso? Es probable que haya sucedido luego de la primera vuelta electoral en la que Lasso obtuvo resultados deficientes con su programa liberal original. Declaró entonces: “no tengo ningún inconveniente de incluir en nuestro programa de Gobierno... las propuestas de amplios sectores ciudadanos que votaron por otros candidatos”. Lasso entró a la segunda vuelta con un discurso renovado. Como predice el teorema del votante mediano, sus promesas convergieron en lo que más gusta al elector mediano. El nuevo Lasso es más cercano a la centroizquierda y centroderecha.

    Existen damnificados de este cambio. Los adeptos liberales iniciales que probablemente se sentirán desilusionados. También quedan de lado ciertas propuestas desafiantes. El nuevo plan ya no menciona la eliminación del ISD, tampoco transformarnos en un centro financiero mundial ni la coexistencia de un sistema de seguridad social público de reparto con uno privado. Ya no es una prioridad la reducción del gasto público, la nueva estrategia es gradualista y fiscalista. Explica Lasso que la reducción del gasto público debe realizarse con “mucho tino y mucho cuidado para que no afecte necesidades de los ciudadanos... (porque) la reducción del déficit puede tener un impacto negativo en la economía”.

    Con metas menos ambiciosas, los cambios estructurales podrían estar en riesgo y los resultados no tendrían cambios significativos. ¿Garantizará esta metamorfosis ideológica la gobernabilidad? ¿El respaldo en la Asamblea y de la ciudadanía? ¿La recuperación económica? El tiempo lo dirá.

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