CNT con cancha inclinada

viernes, 15 marzo 2019 - 01:46
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    El gobierno quiere concesionar la telefónica  estatal y recibir a cambio $4.000 millones.  ¿Realmente es ese el valor de esta empresa?
     
    Una empresa vale en función de su capacidad de  generar ganancias a futuro. En el caso de CNT,  las utilidades en 2018 alcanzaron $163 millones,  equivalentes a un rendimiento sobre el patrimonio  de 9 por ciento. Una visión superficial nos llevaría a  concluir que se trata de una empresa rentable. Pero  si profundizamos en el análisis nos llevaremos  algunas sorpresas.
     
    En Ecuador la cancha en las que juegan las  empresas está fuertemente inclinada a favor de  las empresas públicas. No todas las empresas son  iguales ante la ley ni se rigen por las mismas normas. Estas “ayuditas” que da el Estado a los miembros de su “equipo”, facilitan a las empresas públicas generar ingresos.
     
    Paradójicamente, incluso con una cancha fuertemente inclinada a su favor, muchas empresas  públicas destruyen valor. Entonces, se justifica su  ineficiencia asegurando que su objetivo es tener  “rentabilidad social”. A diferencia del resto de empresas, cuando una empresa pública pierde dinero,  puede seguir operando indefinidamente porque  tienen una fuente inagotable de fondeo en los impuestos que pagamos los ciudadanos.
     
    Analicemos ahora el caso de CNT. Una empresa  que, con la actual cancha inclinada, genera utilidades. Veamos qué pasaría si la cancha se nivela, y  tiene que acogerse a las mismas reglas de todas las  empresas privadas. Este escenario debería aplicarse cuando esta empresa sea concesionada.  Como primer impacto, CNT perderá el derecho preferente para el uso y explotación del  espectro radioeléctrico. Además deberá pagar  por la concesión, algo de lo que actualmente está  exenta. Como empresa privada, la concesión le  costaría alrededor de $900 millones amortizables  anualmente, más un pago variable. Debido a su  elevada participación en el mercado de telefonía  fija, tendrá que pagar la contribución por concentración de mercado que alcanzará 7 por ciento  del total de sus ingresos (ya que su participación  supera el 75 por ciento del mercado).
     
    CNT también tendrá que empezar a pagar  impuestos. Aquí la lista es larga: predial urbano y  rural, alcabalas, 1,5 por mil sobre activos totales,  aranceles y salvaguardias. Sin olvidar el 15 por  ciento de participación de trabajadores y el Impuesto a la Renta. Además tendrá que regirse a las  rígidas normas laborales del sector privado.  También perderá el privilegio de tener clientes  cautivos. Actualmente, las instituciones del Estado  deben contratar preferentemente con empresas  públicas de telecomunicaciones. También perderá  su capacidad coactiva para cobrar sus deudas y la  garantía estatal para acceder a financiamiento.
     
    Cuando CNT se acoja a las reglas vigentes para  todas las empresas privadas, sus utilidades se  transformarán en pérdidas. Al pedir $4.000 millones por esta empresa, se está desconociendo que  los resultados de CNT dependen del subsidio que  otorgamos los ciudadanos a las empresas públicas  a través de leyes que inclinan la cancha y maquillan  ineficiencias. ¡Sinceremos nuestra economía reformando las leyes y normas para que todos seamos  iguales ante la ley! 

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