“Deben sacarse de la cabeza la persecución” | Vistazo

“Deben sacarse de la cabeza la persecución”

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“Deben sacarse de la cabeza la persecución”

Eva Valencia Viernes, 07 de Septiembre de 2018 - 13:59
Marisol Andrade, directora del SRI, cree que “el contribuyente tiene ahora una gran cultura tributaria. Antes, de cada 10 declaraciones de impuestos, dos se hacían a tiempo. En marzo pasado, fueron ocho”. 
 
Primera de tres hermanos e hija de padre economista, la riobambeña Marisol Andrade ascendió en mayo pasado a la dirección general del Servicio de Rentas Internas (SRI), donde ha hecho carrera desde que se graduó como economista en la Católica de Quito. La funcionaria asegura que ejecuta un plan con dos objetivos: control de la evasión y simplicidad tributaria.
 
¿Qué etapas previas tuvo en el SRI para llegar al cargo actual?
 
Luego de graduarme y regresar a Riobamba, me vinculé como auditora de la dirección regional. A los pocos días, pasé al área de atención al contribuyente donde recibía a las personas, daba los turnos y tenía que revisar los requisitos; a la siguiente semana, me llamó la directora y me preguntó si quería trabajar en planificación y lo acepté, pero a la par colaboré haciendo certificados liberatorios en jurídico, capacitación y comunicación. Tras dos años y medio, me encargaron la dirección regional –Chimborazo y Bolívar– y luego de la reestructuración del SRI, quedé como directora provincial.
 
Antes de aceptar la dirección general del SRI, consideró su rol de madre y la oportunidad de liderar la institución para la que ha trabajado por 14 años; el apoyo de su esposo -que junto a su hijo siguen viviendo en Riobamba- pesó en su decisión final.
 
¿Qué rescata de este proceso de aprendizaje?
 
Trabajar en la administración tributaria es como una maestría pagada; se crece técnicamente y se entiende que somos funcionarios públicos y que debemos ser firmes y transparentes, sin que eso implique no escuchar al contribuyente. He ganado una visión amplia, yo estuve desde ventanilla, he salido a notificar, a clausurar, a poner sellos; esa visión hace que usted entienda cada uno de los procesos y que siempre tenga en mente que la razón de ser de la administración es el contribuyente y que no todos son evasores.
 
Ha estado en el SRI durante tres gobiernos. ¿Cómo ha sentido esos vaivenes políticos?
 
Se ha mantenido la institución técnica, así lo he vivido desde mi provincia. Ningún contribuyente en Chimborazo me puede decir que cuando hubo cambio de gobierno se los clausuró o glosó; jamás he tenido presión para que levante una clausura o dé de baja una glosa.
 
En el gobierno de Rafael Correa, algunos empresarios mantuvieron una relación tensa con la autoridad tributaria...
 
Se trata de una relación cordial, de mucho respeto, de firmeza, en la que los contribuyentes no deben tener recelo de transparentar sus cifras por temor al SRI. Deben sacarse de la cabeza, de pronto, el tema de la persecución; somos muy respetuosos, eso les estoy transmitiendo en las conversaciones que hemos tenido con ellos. Desde mi provincia, nadie podrá hablar de (que hubo en algún momento) persecución.
 
Con los Consejos de Cámaras, el Comité Empresarial, los representantes de artesanos, de transportistas, el mensaje es el mismo: soy una funcionaria de carrera, lo único que deriva de mi hoja de vida es trabajo, y lo que se les expuso son dos ejes de acción: luchar contra el fraude y la simplicidad en los procesos y requisitos. En noviembre espero presentar oficialmente el formulario 104 en línea; vamos también a la contabilidad electrónica de los grandes contribuyentes.
 
¿Un control más férreo?
 
Sí se puede hablar de aquello, pero siempre seremos muy respetuosos de los derechos que tienen los contribuyentes; he sido franca en decirles: ustedes van a tener respuesta a sus requerimientos y observaciones –bajo sujeción a la norma–, pero eso no involucra una administración blanda.
 
¿Cuál es su visión de la función social de la tributación?
 
Sabemos la complejidad de las cifras económicas del país y es el momento de hacer conciencia de que se necesitan recursos propios y una de las principales fuentes son los impuestos. Bajo esa premisa, el SRI juega un papel clave, junto a los contribuyentes; por eso me he planteado esos dos ejes de acción.
 
Usted dijo que uno es la lucha contra la evasión; ¿qué propone?
 
Hay planes que los vamos a ejecutar en el último trimestre de 2018 y por supuesto en 2019. Está lo relacionado con el cruce de la facturación electrónica con los niveles de declaración de impuestos, lo denominamos fiscalización electrónica y lo empezamos a hacer desde julio. Otro plan está vinculado a la investigación; es necesario contar con estudios de evasión que nos permitan definir mecanismos de control por sectores y por impuesto.
 
¿Cuál es el nivel de evasión actual y la meta de su reducción?
 
Para eso es necesario que tengamos dichos estudios. Dentro de las acciones contra la evasión y el fraude también está el control a las empresas fantasmas –se han identificado 814, y más de 17 mil clientes vinculados–; el control de esquemas de planificación fiscal internacional, ciertos temas que se derivan de los convenios de doble imposición, y también hemos trabajado en el incremento de grupos económicos.
 
Y en el objetivo de simplicidad tributaria, ¿qué acciones?
 
Se trata de una simplicidad normativa y administrativa. En estos módulos hay equipos que ya están trabajando; por ejemplo en lo administrativo, levantamos –junto a los contribuyentes– matrices que nos indican aquellos procesos en los que sin necesidad de reforma legal podemos darle simplicidad al contribuyente. Otro ejemplo es la remisión aprobada en la Ley de Fomento Productivo: involucramos el tema de simplificación, que el contribuyente no tenga que presentar un trámite.
 
¿Las expectativas de mayor recaudación no suponen una mayor presión para el SRI?
 
No es una presión, es un tema de compromiso con el país. No supone la incorporación de más impuestos si no una mayor eficiencia en nuestra gestión para alcanzar mejores resultados. Entre enero y julio de 2018 recaudamos 8.700 millones de dólares versus los 8.000 millones del mismo período del año anterior, 8,5 por ciento; este año la meta es 13.600 millones –sin considerar el valor por la aplicación de la remisión, que se prevé llegará a los 602 millones este año–; un incremento del nueve por ciento en la recaudación.
 
¿Qué aspira en su gestión?
 
Viene atado a la lucha contra el fraude y, lo que para mí es importante, a la simplicidad administrativa y normativa. Sueño, por ejemplo, que en 2019 atendamos en un máximo de 30 días las consultas ingresadas.