La política, capítulo dos | Vistazo

La política, capítulo dos

Opinión, Carlos Rojas Araujo

Carlos Rojas Araujo

La política, capítulo dos

Viernes, 31 de Agosto de 2018 - 14:47
En estos días se inició un nuevo momento político para el presidente Lenín Moreno. Será un ciclo complejo de administrar por dos razones. La primera, porque el gran paraguas que le ha significado la gestión de Julio César Trujillo y su Consejo de Participación Ciudadana Transitorio, al sacar el correísmo de la Justicia y los organismos de control, está por concluir y el entusiasmo que produjeron dichas destituciones perderá bríos. La nueva etapa de Trujillo, que consiste en la organización de los concursos y la selección de las autoridades definitivas, no estará exenta de crítica pública, más aún si se toma como referencia el enredo de los vocales encargados de la Judicatura.
 
Moreno ya no podrá desviar toda la atención hacia el foco del Transitorio y los embates que reciba por la gestión de su Gobierno serán directos. 
 
La segunda característica de este nuevo ciclo tiene que ver con el reperfilamiento de la llamada oposición a propósito de la agenda económica impulsada en los últimos meses. A CREO le parecen insuficientes y populistas las medidas de Moreno, sobre todo porque advierte que seguirá el endeudamiento descontrolado, sin que los mecanismos de aliento a la inversión privada sean claros. En cambio, los grupos vinculados al sindicalismo y los sectores sociales cuestionan que el Gobierno pretenda subir los combustibles, mientras el sector empresarial recibirá una amplia remisión tributaria. Finalmente, están los correístas, que pretenden levantar cabeza a partir de la crítica descarnada al manejo económico del Régimen, rehuyendo, eso sí, su responsabilidad absoluta por 10 años de dispendio y corrupción.
 
Moreno ha sido excesivamente cauto frente a las medidas de ajuste que se necesitan aplicar, tanto que las cifras del recorte al gasto público se quedan en el plano de lo aspiracional, mientras que su interés por abrir el debate sobre el futuro de los subsidios no es más que un eufemismo, ya que finalmente no se tomará una medida integral.
 
Pese a las urgencias por reactivar el aparato productivo y la magnitud de las dificultades fiscales, la política sigue siendo primordial para el presidente Moreno. Razones no le faltan, porque la ruptura con el correísmo debilitó buena parte de la base social que alimentaba a Alianza PAIS. Desde esa perspectiva, el suyo es un gobierno débil y la búsqueda de estabilidad será una constante en caso de que crezca el desencanto de los otros grupos que lo apoyan, ahora que la campaña por las elecciones seccionales está a la vuelta de la esquina. La popularidad del Primer Mandatario no se ha recuperado desde el gran bajón de inicios de 2018.
 
Muchos sectores opinan que no existen las condiciones para que se haga una gran apuesta de reforma económica que signifique sacrificio popular y que quizás el entorno de confianza que se pueda generar desde la apertura amigable a la inversión llegue a ser el gran legado de este período. Pero, ¿los tiempos de la economía cuadrarán con los de la política?
 
La redemocratización del Ecuador seguirá siendo lo urgente para Moreno, porque supo pelear con el fantasma del correísmo al tener a Trujillo como su aliado. En adelante, las batallas tendrá de darlas solo y será ahí cuando su talento se ponga a prueba.