El efecto emocional de un despido

miércoles, 2 septiembre 2020 - 08:49
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“Como tantas personas han sido despedidas en estos meses, que te digan que ya no  tienes trabajo golpea menos al ego. Pero, por otra parte, uno sabe que con la  crisis, es mucho menos probable volver  a conseguir empleo que antes”, dice Roberto, ejecutivo del área de marketing,  quien confiesa que nunca se imaginó pasar por esta experiencia.
 
El despido es un  duelo desde el  punto de vista  psicológico. Es  el proceso que se vive después de cualquier tipo de pérdida, aunque se tiende a asociar el término  con pérdidas humanas.
 
Perder un trabajo es iniciar un duelo. La psiquiatra Elizabeth Kubbler Ross  sostiene en su obra que se vive en etapas: la negación, la ira, la negociación
con uno mismo para empezar a aceptar  la nueva realidad, la depresión, la aceptación y el aprendizaje. Otros autores  solo mencionan las cinco primeras, pero ella considera que si el duelo no deja  un aprendizaje, no está cerrado.
 
Empezar el proceso
 
“Lo primero que le aconsejo a una persona que ha sido despedida es que no se lo  tome como algo personal”, dice el psicólogo Diego Vera, consultor organizacional de Intalent. En la mayoría de los casos, los despidos ocurren por decisiones financieras destinadas a sostener la  rentabilidad de la empresa, indispensable para mantener la operación.
 
Pero señala que también hay casos en los que se  puede tratar de decisiones injustas en la  selección de la persona separada y abusivas en la manera de liquidar económicamente al colaborador.
 
Al preguntarle si ante este tipo de situaciones la primera reacción suele ser la  ira más que la tristeza, responde que contrario a lo que se cree, la ira no es una emoción primaria, sino una manifestación de  la tristeza, de acuerdo a muchos autores.
 
Menciona que, por su experiencia como  psicólogo clínico, sabe que la ira puede ser  una máscara para ocultar la tristeza.  Sobre las diferentes formas en que  ellas y ellos afrontan el despido, expresa  que las mujeres tienden a tomarse un poco más de tiempo para atravesar el duelo.
 
“En ese lapso la mujer se inhabilita porque  socialmente está aceptado. El hombre, en  cambio, no se da ese espacio saludable y  se mantiene activo. Por la presión social  de ser el sustento del hogar, sale de inmediato a buscar un nuevo empleo”.
 
Normal o patológico
 
Si el despido ha generado que se pierda  algún punto vital de la rutina diaria saludable, se convierte en algo patológico y  se debe buscar ayuda. “Si por el despido  la persona no duerme, no come, no sale de la cama o tiene arrebatos de ira en  las relaciones familiares o sociales, eso es  patológico”, puntualiza.
 
Sobre cuánto debe durar el  proceso de duelo, indica que hay  muchos factores que pueden influir, pero lo normal sería que  después de 30 días ya se logre estar activo para buscar un empleo.
 
“Lamentablemente la mayoría de  personas no puede darse ese lujo  porque deben cubrir la hipoteca o  pagar por los estudios de los hijos, y  a los tres días ya tienen que salir  a trabajar”.
 
De cualquier manera,  el consejo es estar atentos a las señales que indiquen la necesidad de  consultar un especialista. 

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