A cien años de su muerte, mucho se ha dicho sobre Don Eloy Alfaro. ¿Hay entre los actores políticos ecuatorianos pasados y presentes alguien que se le compare? ¿O es tan abismal la distancia que no cabe analogía alguna?
Históricamente, todas las fuerzas políticas se han apropiado de la figura de Eloy Alfaro y sus principios liberales con un objetivo utilitario. Como su nombre es sinónimo de transformación, fuerza y resultados, muchos actores políticos se alinean con él y ofrecen el cambio que hizo Alfaro porque es políticamente rentable. Eso es incuestionable, pero, ¿en la practica los políticos realmente recogen su pensamiento moderno, democrático y desconcentrador? Allí surge la duda.
El gobierno afirma que su revolución y pensamiento es Alfarista y Bolivariano. ¿Lo es? Veamos: En primer lugar, Eloy Alfaro fue liberal y el liberalismo en nuestro país surge en el interior de las fuerzas patriotas que no estaban de acuerdo con el conservadorismo de Bolívar cuyo máximo opositor fue el General Santander. Así que, o se es Alfarista o se es Bolivariano, pero no ambos. En segundo lugar, quien sentó las bases del pensamiento político liberal fue el pensador inglés John Locke en el siglo XVIII cuyos principios básicos del constitucionalismo liberal postulan que todo hombre nace dotado de derechos naturales que el Estado tiene como misión proteger: la vida, la libertad y la propiedad. Pensamiento que influyó en las revoluciones norteamericana y francesa y en el inicio de la constitución del estado moderno basado en igualdad, libertad y confraternidad. Entonces, ¿Es acertado hablar de revolución Alfarista y Bolivariana cuando se destruyen casi todos los preceptos sobre los cuales supuestamente ella se fundamenta? ¿Hay confraternidad cuando se grita “prohibido olvidar”, no se tolera y se enjuicia a quienes disientan?
Eloy Alfaro fue un defensor de la libertad de opinión (y la hubo con el laicismo), y el gestor de la unidad del país. Hoy en día, ¿estamos los ecuatorianos mas desunidos que nunca? Eloy Alfaro fue obstinado, pero muy tolerante. Respetó al gran periodista Manuel J. Calle quien en más de una ocasión lo criticó en duros términos. Alfaro fue un exportador, y ejercía su comercio exterior teniendo como modelo al del Imperialismo Británico. Él tuvo vocación democrática y creyó en la empresa libre y jamás compartió las ideas socialistas de Marx o Engels. Si no hubiese sido lo que fue, seria hoy llamado pelucón neoliberal por quienes creen reivindicar su pensamiento.
Los políticos actuales que dicen identificarse con Alfaro tienen un concepto distorsionado de soberanía y son anti estadounidenses, pero ¿por qué nunca resaltan públicamente que Alfaro, durante su última administración tuvo la idea de rentar las Galápagos a EE.UU. en 1911? ¿Es el Ecuador ahora más soberano porque en crédito público ya no se somete a las condiciones de los EE.UU. sino a las de China?
Para todos, Alfaro es el más grande ecuatoriano de todos los tiempos; y para muchos, comparársele es pecar de narcisismo. Para otros tantos, el único realmente revolucionario, pues lo único que ha habido y hay en nuestra historia, es un puñado de reformistas.
Lo de fondo es preguntarse si es correcto tomar la emblemática figura de Alfaro para que sirva de plataforma política y sustento de popularidad para alguien que quiere aferrarse al poder. ¿Sera una nueva hoguera bárbara a lo que él representa? ¿Será secuestrado Alfaro para fungir como nuevo jefe de campana para nuestro presidente reformista? Dicen que en política todo se vale.
Matrimonio
En el Santuario de Guápulo, Pablo Román y Diana León celebraron su matrimonio. La recepción fue en los salones del Hotel JW Marriott.